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Bolivia. Y así, la Guerra Civil Continúa El de profeta es peor oficio que el de cobrador de impuestos. Si se acierta, nadie lo recuerda; si no, todos lo recuerdan. Y además, necesario es repetirse si es que se desea alcanzar algunas orejas humanas. No fueron muchos los que vieron en el "millón" de SRZ el primer episodio de nuestra presente guerra civil no declarada. Tampoco vieron enero/CBB como una de sus batallas. Menos, tras lo de Huanuni. Aún menos tras el primer conflicto petrolero en SRZ. Ahora, en TJA, la visión local, que no alcanza a los dos metros, no ve más que otro incidente. Los heridos aumentan, los muertos hacen bulto ya, pero los contendientes continúan con sus discusiones infantiles: " ¡El Ejecutivo tiene la culpa!", "¡No, el Prefecto tiene la culpa!" Lo feroz es que en este juego estúpido los muertos no se levantan para seguir jugando ni los huérfanos recuperan a sus padres. Este último episodio demuestra muy a las claras como será Bolivia cuando hayan triunfado los autonomistas: "¡La plata para el Prefecto, las tragedias para el Ejecutivo!" Hoy, Cossío debe estar durmiendo como un pachá. Pero no se puede negar ya, a menos que se haya nacido tonto, que esta es en verdad una guerra, más no sea porque los muertos ya no son un puñado. ¿Quién tiene la culpa? La tenemos todos. Unos por racistas, indios e "izquierdistas", los otros por nazis y racistas. Los más, por nuestro corazón tibio: seguimos esperando a ver quien "gana" para pegarnos al "vencedor", a ver si nos da un "alguito" para ir tirando. Por "visión local" debe entenderse aquí "visión boliviana", no sólo provinciana, atrasada, bárbara y, ¿por qué no decirlo?, salvaje. Cada boliviano exige su propia "autonomía", demanda respeto para sus propios "derechos" y exige, así no sepa por donde sale el sol, que todo le sea dado mañana sino hoy. Si eso no es salvajismo, ¿qué es? Pero es el caso que esa actitud es aceptable sólo entre nosotros. Los otros, los demás, el mundo todo, no tiene porqué sufrir nuestros absurdos. Y hay contratos firmados que cumplir, hay acuerdos y tratados. No todo es un carnaval de idioteces. En este caso, los acuerdos con la Argentina. Cuando cuatro compadres deciden cambiar su suerte y jalar a los ignorantes que los rodean hasta bloquear esto, cerrar aquello, demandar lo otro y exigir lo demás tal y como hacen los niños del kindergarten, pueden acometer esos juegos siempre y cuando no dañen a las persona serias. Hemos firmado acuerdos con la Argentina. La Argentina tiene derecho a recibir lo que prometimos cuando y como lo prometimos. Ningún cacique analfabeto puede cambiar esa situación. Si este mensaje sobre el petróleo no nos llegó después de la tragedia de SRZ ni lo digerimos ahora, después de TJA, ¿cuándo creceremos, Dios mío, cuándo? El mensaje es claro: podemos hacernos daño entre nosotros y matarnos a gusto, si lo preferimos, pero el mundo exterior no tiene por qué pagar esos crímenes ni los pagará. Ya deben habérselo dicho al Ejecutivo unas 20 veces. Ya deberían haberlo entendido los "gobernadores", los cívicos y los nazis. ¿ Por qué usan inocentes e ignorantes para perseguir sus bastardos intereses? ¿Por qué jamás muere un politiquero? El hecho es que la guerra civil continúa y las facciones políticas y raciales, el Congreso, la Constituyente y cada grupo de más de cinco bolivianos son un retrato, un reflejo y la esencia del caos, el desorden y los intereses creados. ¿Amor a la Patria? Eso será para los niños. Los demás pensamos en dólares. Ahora, mientras otros choques como el de TJA se cocinan en varios puntos álgidos de nuestra geografía, estamos a dos pasos del parto de los montes. Gentes acostumbradas a exigir, rechazar, demandar y, de no dársele cada gusto, matar y asesinar, se van a reunir para darse de bofetadas y puntapiés, exigir la desaparición del grupo opuesto y dar a Bolivia, si le dan algo, un documento más atroz, menos civilizado y menos útil que el esperpento de leyes que sufrimos hoy en día. Si no podemos entendernos ni para decir un padrenuestro, ¿vamos a entendernos para dar a luz una Ley Suprema? Los extranjeros, que deben estar afilando sus sables, también deben estar charlando ya sobre cómo repartirse este nido de grillos tan valientes para hacer matar inocentes. Pero es una obligación ineludible ésta, la de repetir a disgusto lo dicho hace meses ya, más no sea para hacer ver que esta guerra se inició en diciembre último y arderá más y peor con la Constituyente. Decíamos entonces lo que sigue, sólo para dar continuidad al evento. (Pero nadie tiene obligación de continuar leyendo… LQSomos. Arturo von Vacano. Abril de 2007 Y así, la Guerra Comienza Por Arturo von Vacano. Diciembre de 2006 Este malhadado 15 de diciembre de 2006 podría ser una fecha histórica. Ha sido el día en que Bolivia aprendió que debe pagar el precio de haber abandonado a Santa Cruz en su desarrollo social. Mientras el país reflejaba el progreso social logrado desde 1952 y a pesar de una generación de tiranos militares y vendepatrias mestizos, (esa democracia formal que no contentó a nadie pero produjo nuestra serie increíble de asesinos y ladrones), el fascismo criollo cultivado por extranjeros que vinieron como refugiados hace medio siglo ha logrado clavar raíces profundas en la tierra que Bolivia, esperanzada en sus recursos naturales, miraba como la cuna de un futuro prometedor. Si los fascistas pueden pagar gente hasta llenar de bultos las fotos que difunde hoy la prensa cómplice internacional y pueden causar enfrentamientos como el de San Julián, no se puede dudar ya de que SRZ no puede liberar a SRZ. El fascismo criollo se ha quitado la máscara este 15 de diciembre y vemos hoy que el experimento de Evo puede fracasar. No se puede lograr sin violencia los cambios que el país necesita para merecer un futuro. Eso dicen los 40 heridos de San Julián, donde campesinos enfrentaron a campesinos (milagros del dinero) en un episodio que recordaremos tal vez como el primero de nuestra guerra del milenio. Este 15 de diciembre dice que no se podía perder casi un año en una Constituyente cuya mayoría no es la mayoría suficiente para convencer al mundo de que es la expresión del pueblo boliviano. Esa Constituyente dice al mundo que Bolivia no es un país. Le dice que es una desgraciada tribu de gentes que no tienen identidad boliviana sino tan sólo identidad racial. Le dice que aquí odian al indio y el indio odia. El corazón de América es sólo un campo de batalla para odios indomables. Los bolivianos no hemos aprendido nada en 200 años. Con este 15 de diciembre se cierra todo intento serio de diálogo entre lo que llamamos "oriente" y "occidente" aceptando ese divorcio trágico entre el populismo y el fascismo, entre el pueblo y la nueva rosca, hija bastarda de un MNR traicionado, clase fantasma que gobierna sin dar la cara desde los directorios de los bancos y otras fortalezas locales del dinero internacional. La primera baja de esta guerra que comienza deberá ser esa Constituyente que sólo sirve para demostrar el fracaso de los bolivianos en su intento de crear una patria. Dicen los enemigos de Evo que, si Evo gana en la Constituyente, Bolivia se convertiría en un gulag socialista. Sus amigos dicen que si los fascistas ganan, Bolivia será lo que fue con Banzer, Tuto, Goni o algo todavía peor. El resto, esos que miran, cuentan chismes y chistes tontos y murmuran agachando la cabeza como bueyes, nada dicen y nada dirán hasta que sea demasiado tarde. Tal su destino de bueyes. No saben donde están parados, tienen miedo de perder los cuatro cachivaches que han reunido en toda una vida de bueyes, y esperan la degollina sin saber desde donde les vendrá. Creen que se salvarán si callan y se ocultan y se disfrazan de muebles. Pero que la Constituyente fracasó es un hecho. ¿Para qué aceptar los dos tercios, entregando la Constituyente a los nuevos olañetas y sus argucias y triquiñuelas de leguleyos? Terminaríamos con una Constitución peor que la que sufrimos hoy. Si hoy vemos a vendepatrias, asesinos y traidores de la patria dirigiendo "partidos políticos" y paseándose por las calles, esa nueva Constitución permitiría horrores peores, peores tiranos y peores ladrones. Si la Constituyente fracasa, habrá gentes que hablen del fracaso de Evo. Alguna gente habrá notado lo que dice el periodista Raúl Bustamante, quien escribe sobre "la horca instalada en el Cristo, en pleno Siglo XXI" y en pleno cabildo, hablando de este 15 de diciembre, del Cristo de SRZ y de la horca que está lista ya para Evo Morales. Apenas ganó las elecciones, escribí el riesgo que Evo corre de seguir a Bush y a Villarroel como víctima del fascismo criollo. La horca de que habla Bustamante confirma mis temores. Evo será pues, necesariamente, otra víctima de esta guerra. Pero que nadie diga que los fascistas no anunciaron sus intenciones. Sólo en la España de la Guerra Civil se vieron usos más bastardos del Cristo y de la horca como símbolo criminal. Bien visto, y si fracasa, ¿qué otro destino tendría Evo? Evo no quiere ni puede escaparse a Miami como militar asesino. No puede irse a La Habana para sufrir una muerte anónima y lenta. No puede dejar a sus gentes, por las que ha luchado desde que se destetó. El día en que Evo se hizo Presidente, Evo hizo como Allende y sabe donde y como va a morir en esta guerra. Es una guerra en tres etapas. La siguiente será la guerra sorda, si los enemigos de Evo prefieren evitar un máximo de violencia. Sólo los idiotas incurables pueden creer que Chávez enviará un solo soldado venezolano a "luchárselo" para Evo a menos que busque una invasión de gringos, brasileños, argentinos, chilenos y hasta paraguayos para convertir al país en un nuevo Irak. Sería una invasión que acabaría con el mismo Chávez en Caracas, invadido por las mismas fuerzas de la "democracia". La guerra sorda es una guerra de desgaste. Es una guerra de diez o quince muertos por día que amanecen donde menos se imagina uno. Piénsese en El Salvador, Nicaragua, Guatemala, esas fábricas de cadáveres en cuyas guerras no hubo vencidos ni vencedores. La cuestión, en ese caso, es lograr que los bolivianos maten la mayor cantidad de bolivianos que fuera posible porque boliviano que muere hoy es un boliviano menos que tendrá que matar el invasor cuando venga. Aquí es donde se da la noticia de que el nuevo presidente del senado de USA, Harry Reid, ha decidido pasar estas Navidades en Bolivia, acompañado de cuatro o cinco colegas. Quiere informarse de primera mano con los "cívicos", me imagino, sobre ese dictador de Evo. Cuando Reid cumpla su misión y Tuto retorne al Palacio Quemado, la guerra será caos constante, y ya conocemos esa guerra porque es la que vivimos durante treinta años. Volveremos a los bloqueos que paralizan el país, a las masacres de obreros y campesinos, a los buenos tiempos en que los fascistas bolivianos eran felices, en dos palabras. La última etapa de esta guerra será el exterminio del indio, como se hizo en USA. Para entonces, los fascistas de hoy estarán bajo tierra también porque no todos los muertos serán de un solo bando, pues, y Bolivia tendrá nuevos dueños. A menos, claro, que El Alto se decida a emigrar a tierras más calientes hoy mismo, cuando inunda de heces al Lago Titicaca y puede ver por sí misma que no hay gran futuro para esa ciudad, así tenga seis orquestas sinfónicas. A menos que los bueyes recuperen su calidad de toros y se pronuncien de una buena vez en defensa de sus propios intereses tanto en SRZ como en el resto del país, y el país mismo descubra que ninguna función fascista hará posible un retorno de los Banzer, los Goni y los Tutos. Porque lo peor de este 15 de diciembre es que ha logrado disfrazar el hecho de que los cambios en Bolivia son inevitables, los indios de Bolivia ya no son animales de carga y si es necesario que el mundo arda para que haya justicia y esperanza en Bolivia, el mundo arderá. |
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La Calle
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| Año V. / | |||||