|
La izquierda alemana - Die deutsche Linke
Últimamente han llegado a mis manos una serie de escritos y comentarios interesantes sobre el nuevo partido de la izquierda alemana (Die Linke). También he tenido la suerte de habla con alguno de sus militantes vinculado al movimiento sindical. Lo que poco a poco voy descubriendo me lleva a la conclusión que estamos delante de un proyecto político que, si bien responde a particularidades nacionales diferentes de las nuestras, aporta algunas enseñanzas extrapolables.
Evidentemente, los contextos políticos catalán y español son diferentes de los que han precedido la construcción de Die Linke en Alemania. Por lo tanto, debemos alejarnos de la tentación de copiar y pegar, porque como ya sabemos, esto no funciona.
Los componentes de la fusión.
Die Linke nace de la fusión entre un grupo de antiguos social- demócratas seguidores de Oskar Lafontaine y los comunistas reformadores procedentes de la exRDA.
Oskar Lafontaine no es un desconocido entre nosotros: Antiguo presidente del SPD y ministro de las Finanzas en el primer gobierno Schröder, decidió abandonar sus cargos para no acabar siendo comparsa de la orientación derechista que llevó a la social-democracia alemana al pozo sin fondo del neoliberalismo. En un primer momento, los comentaristas lo consideraban condenado a la marginalidad. Pero en las últimas elecciones, aliado con los que ahora han fundado el nuevo partido, logró un importante apoyo electoral.
Es fácil darse cuenta de cuál es el caminó que ha elegido la social-democracia alemana cuando se conocen las condiciones que Oskar Lafontaine puso sobre la mesa para poder votar a un canciller del SPD. Eran, más o menos, las siguientes: 1/ retirar las tropas alemanas desplazadas en Afganistán, 2/ establecer un Salario Mínimo Interprofesional, 3/ revalorizar las pensiones de jubilación más bajas, y 4/ reforzar la seguridad social y el sistema de prestaciones de desempleo. Pero incluso este programa de mínimos era "demasiado revolucionario" ¡para los social-demócratas! Prefirieron gobernar con la derecha bajo la dirección de Angela Merkel, renunciando a la posibilidad de un gobierno verdaderamente de izquierdas.
Las características políticas y programáticas.
¿Cuáles son las peculiaridades más remarcables de la nueva fuerza político? En primer lugar, sostiene un punto de vista de izquierda, apelando a la necesidad de ensanchar las libertades, y de modificar la ley como medio para hacer progresar políticas de igualdad. En cierto modo, su programa exige superar la etapa en la que en Alemania las relaciones sociales y contractuales en el interior de la empresa eran vistas como el único método de gestión del compromiso social. Ahora, por ejemplo, se reivindica un Salario Mínimo regulado por el Estado. También se demanda el derecho a impulsar «huelgas políticas»; es decir, huelgas contra proyectos de leyes gubernamentales (en Alemania, únicamente se autorizan las huelgas relacionadas con los temas de la empresa)
El programa político formulado incluye nacionalizaciones, a los niveles municipal, regional o nacional, y otros instrumentos claves que dan un sentido real a la soberanía popular. Han debido transcurrir muchos años para que la palabra nacionalización aparezca de nuevo con fuerza en el vocabulario político alemán. Muchas de las reivindicaciones responden, esencialmente, a la necesidad de abordar la crisis ecológica. Por esta razón, se da mayor importancia al sector de la energía y al del agua.
Profundización de las libertades para garantizar la igualdad, soberanía popular -no únicamente formal- sino sobre las cuestiones vitales, desarrollo de los derechos laborales, lucha por la paz,.... En pocas palabras: Die Linke reformula claramente los objetivos del combate de la izquierda.
El relevo generacional.
Cuatro palabras sobre el relevo generacional. Son importantes. Entre los que provienen de la social-democracia hay un montón de antiguos cargos políticos y de personas con experiencia en el aparato sindical alemán (aquí, algunos izquierdistas de salón los acusarían de burócratas). También hay aportaciones de ecologistas, artistas e intelectuales. Los comunistas reformadores, han incorporado tanto a personas que se habían vinculado al viejo partido alemán como dirigentes de la disidencia. Ahora todos cooperan con normalidad.
Al habla de relevo generacional, no se refieren al hecho de que haya diputados y otros cargos públicos y partidarios jóvenes. Esto ya se ha hecho. Tampoco a un cambio de “look”. Ni a un intento de apartar antiguos dirigentes y dejarlo todo en las manos de cuatro mandarines con la coartada de dar el poder a la juventud. Esta no es la cuestión. Lo que se pretende es organizar un proceso en el que se conserve el bagaje de experiencias y conocimientos acumulados por varías generaciones y se incorporen las aportaciones de las nuevas. Todo ello de una manera consciente y voluntaria sin marginar ni excluir a nadie.
El proceso unificador.
Un último tema, que nos debe hacer reflexionar: La manera de llevar a buen puerto la unificación. El primer gran acuerdo giró alrededor de la redacción del programa. Die Linke fue inicialmente una coalición electoral. Tras un proceso de tres años de trabajo conjunto, todos los componentes de la coalición se han integrado en el nuevo partido.
Si ellos lo han conseguido y les ha salido bien, ¿porque nosotros no lo podemos hacer? Seguro que habrá quien dirá que aquí las cosas son diferentes y que ahora, en algunos lugares del Estado español, parece que se quiere recorrer el camino inverso. Es cierto. Pero no olvidamos que la situación alemana era infinitamente más compleja y delicada que la nuestra. Basta con recordar los antagonismos heredados de cuarenta años de confrontación a cada lado del muro. LQSomos.Antoni Puig Solé.Octubre 2007
Más Artículos del Autor |