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Catalunya. La sequía, la cesión temporal de agua y el debate democrático
La situación de sequía y la amenaza de restricciones de agua en Barcelona, nos han puesto de nuevo a cuerpo descubierto que a través de los negocios especulativos y con la falta de previsión y planificación del territorio ha sobreexplotado los propios recursos. También nos indica otra vuelta, que en Catalunya, la población y el agua, NO están distribuidas de una manera homogénea. Pero ahora ya nos hemos pasado de rosca. Como que por el momento es difícil volver atrás, el problema nos tiene a todos bien acorralados.
No hay duda que la actual situación es dramática. Por el momento sólo se puede tirar entre coger algo de agua de otras partes del territorio, o dejar sin agua a cinco millones de personas. Si no los damos una solución digno, las clases populares saldrán a la calle en el mismo momento en qué aparezcan las primeras restricciones de agua.
Ahora bien, hace falta aclarar que se debe tratar de una solución excepcional: Barcelona tiene la suerte de ser una ciudad costera y dispone del mar, que puede ser fuente de aguas desalinizadas.
De hecho, la alternativa de las desaladoras ya había sido prevista y por esta razón ya se ha iniciado su construcción. Además, son una solución muy barata que los grandes trasvases. El problema es que todavía necesitan un tiempo para ponerse en funcionamiento. Esta limitación no permito resolver las angustias actuales, pero de cara al futuro, el abastecimiento de agua está garantizado.
Ahora bien, la desalación tampoco puede ser vista como una solución mágica sino como un anexo de otras medidas mas sostenibles (aprovechar los acuíferos, reutilizar los caudales urbanos, mejorar la eficiencia de las redes...).
No soy un técnico para dedicarme a hacer grandes explicaciones de las posibles soluciones coyunturales y por juzgar si las que se han tomado son las más adecuadas. En todo caso, me parece que tengo claro que la más conflictiva entre las diferentes medidas de emergencia que se adoptarán consiste exclusivamente a traer de forma temporal agua del Ebro, cogiéndola de un canal de reguera para no alterar el caudal del río. El problema más grave que comporta esta medida es que abro una caja de "dulces" a la cual a partir de ahora puede ser muy fácil recurrir y de la cual, cada vez - y con mayor frecuencia- se intentará disfrutar.
Las derechas no quieren debatir sobre la prevención y gestión de las sequías. No tiene cuento en el actual contexto, qué Barcelona sólo necesita una pequeña parte del agua para beber y para uso doméstico y que esta cesión únicamente durará un tiempo. Pretenden sacar zumo de la confusión creada, por situarse de nuevo en la dinámica del uso indiscriminado del agua, en la cual el que quiere más agua , la pide y se le debe dar, independientemente de la razón de su petición. Piensan, otro golpe, en el gran negocio del hormigón y el ladrillo, sobre todo en la costa mediterránea.
Pasamos ahora a hablar brevemente de los de casa “”. A estas alturas, está claro que en la gestión de la sequía se han cometido errores de peso de parte del Gobierno catalán. En principio se tenía la impresión de que alguien se había olvidado que l’Estatut actual no nos ha transferido la competencia llena en esta materia.
Dado el carácter excepcional y nuevo de la situación, es normal que dentro de ICV aparezcan puntos de vista diferentes. Nadie, y menos todavía los que forman parte del Gobierno, tiene legitimidad suficiente, por mucho cargo que ostente, para sugerir a otros que abandonen ICV por el simple hecho de no compartir su punto de vista, tal y como se ha hecho recientemente con los compañeros de las Tierras de l’Ebre. Todo esto, junto a otras muchas cuestiones que son preocupantes, se deberá discutir dónde haga falta y de una manera muy especial en todo el proceso de la Asamblea Congresual.
El debate sobre la gestión actual y sobre las estrategias de futuro se debe hacer a través de argumentos sólidos y fundamentados y no con salidas de tono y con golpes de autoritarismo.
La oposición a un trasvase permanente de l’Ebre debe ser una tarea de todas las organizaciones de ICV. Es una opción por la cual en un futuro hará falta luchar fuerte, sobre todo ahora que la derecha se ha vuelto a envalentonar en este tema.
LQSomos. Antoni Puig Solé. Abril de 2008
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