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La venta de las indulgencias Siglos y siglos de construir el concepto abarcativo y completo de libertad. Innecesario sería definir un derecho inalienable, derecho natural al que todos aspiramos y por el que muchos perdieron la vida, o del que muchos mas carecieron durante siglos. Tan innecesario como ilógico, va de suyo que nace con el humano y le pertenece. Y está en la condición del humano luchar porque sea respetada. Sagrada palabra ante la cual sólo es válido postrarse. Bastardeada por los regímenes en los que no se la respeta y, mediante sutilezas se pregona su imperio "Oíd mortales el grito sagrado: Libertad, Libertad, Libertad..."
Durante la Edad Antigua -y partiendo del hecho de que, cada etapa histórica determina la división del trabajo, y produce relaciones entre los individuos desde lo material e interpersonal que le son inherentes- la tribu , que se nutría de la caza y de la pesca, luego la ganadería y mas tarde la agricultura, supuso la propiedad de todos pero también la existencia de una gran masa de tierras para cultivar. La división del trabajo, apenas desarrollada, devino en la organización de la familia para la producción, con lo cual el grupo respetaba la libertad de cada uno -excepción de las mujeres, quienes, estaban sujetas a la decisión del padre o del esposo. La necesidad de nuevas tierras y riquezas condujo a la guerra y como resultado de ella, a los vencidos capturados, se los redujo a la condición de esclavos, situación de los que carecían de todo derecho, luego no eran libres. Luego, como resultado de la unión de varias tribus, un sector impuso la creación de instituciones que ese mismo grupo dirigía, con la finalidad de poder ordenar y gobernar y, de paso, cuidar sus intereses. Nació la ciudad y con esta, la organización del Estado. Junto a la propiedad comunal se fue desarrollando una propiedad individual, privada (primero mobiliaria luego inmobiliaria) y los ciudadanos siguieron con la utilización de esclavos para las tareas porque, todavía, ere rentable poseerlos y hacerlos trabajar. Otros, mientras tanto, en pequeños emprendimientos artesanales, comenzaban a tomar otro tipo de mano de obra. Edad Media: luego de la hecatombe provocada por la irrupción de los pueblos "bárbaros", la riqueza de las ciudades se desmoronó y con ella la vida se tornó rural, se ruralizaron las costumbres y se erige como punto de partida el campo. Población escasa, diseminada en grandes áreas; la agricultura y el comercio languidecieron al igual que las industrias. El mundo rural comenzó a reorganizarse y luego de varios siglos, por influencia de los ejércitos germanos, surgió la propiedad rural. La tierra, en la cual trabajaban los pequeños campesinos siervos de la gleba -no son hombres libres, pero tampoco esclavos- quedaban "vinculados a la tierra". Era este un sistema de trabajo no asalariado por el que los siervos le eran adjudicados a un señor feudal , trabajaban en las tierras de éste dos o tres días por semana y el resto en la propiedad que el señor les arrendaba y por la cual debían pagar tributo. La propiedad territorial estaba en manos de unos pocos señores que dominaban por la posesión de capitales y de una fuerza militar a la que acompañaba la mesnada. Ellos sí gozaban de libertad propia y adminstraban la ajena mediante la justicia que creaban... (cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia histórica). Corresponde al período de la Baja Edad Media, la aparición de una incipiente industriaa con mano de obra asalariada que buscará la forma de organizarse para proteger sus libertades y derechos mediante los gremios. Un rey, Juan "Sin Tierra"
debió negociar con la nobleza una declaración por la que
les reconoció varios derechos (1215). Al firmar esta Carta Magna
concedía una serie de libertades al pueblo y privilegios a la
nobleza y al alto clero. Anticipaba aquél "París
bien vale una misa" pronunciado siglos después... pero al
pobre Juan de todas formas no le alcanzó porque igual perdió
el poder... y algunos derechos. En todo este tiempo la presencia
de la iglesia católica se afianzó tanto que se erigió
en la rectora de vidas terrenas y celestiales, imponiendo castigos terrenales
y celestiales -arrepentimiento de por medio. Lutero también cuestiona la costumbre papista de preferir el latín como lengua utilizada en misas y en la edición de la Biblia, como así también expresa la necesaria libertad para seguir la religión del príncipe y no recibir la imposición de una fe con la que no se está de acuerdo. La autoridad quedaba, por lo tanto, supeditada a la libertad, concepto tan arraigado en la teología medieval. La Edad Contemporánea será, a la vez, testigo de dos revoluciones, una la Industrial, por la cual se super explotará la mano de obra obrera. Familias enteras trabajando con salarios muy bajos, constituyendo un sector social que, por incluir a la prole en el trabajo, fue nombrado proletariado. Niños y mujeres eran pagados con salarios mucho menores a los pagados a los hombres. La explotación del trabajo infantil no tuvo límites y fue desde jornadas de mas de doce horas de trabajo hasta el castigo en los lugares de trabajo por parte de los capataces. No había descanso ni derechos laborales, ni derechos de ninguna otra especie. Como siempre, las instituciones y las reglas estaban hechas por y para conveniencia de los poderosos... Mientras, en Francia, una revolución
llevaba como vedette a un sector social que había venido en ascenso
en distintos países: la burguesía. La acompañaban
obreros y campesinos, pero la diversidad de intereses produjo que sólo
lograran, al final de la lucha, beneficiarse los burgueses, cuyo lema
había sido: libertad, igualdad, fraternidad, conceptos todos
que eran reclamados... pero para ellos. La gente se queja: la Justicia no
funciona; la justicia no existe; No hay justicia, etc, como si fuera
ella y sólo ella la culpable. Es cierto que esta función
del poder, que debe estar incontaminada por los políticos, es
por definición un poder que no está incluido en los conocidos
como "poderes políticos". Pero la realidad marca también
que, en la designación de los jueces interviene el poder político.
Repasemos los últimos casos: La justicia chilena, por una parte, descubre la pólvora (miles de años después que los chinos, claro) cuando asevera que Pinochet es el mayor responsable del genocidio de 1973. Cuando Pinochet, tras el intento de ser juzgado por parte del juez Garzón, fue llevado a su país de origen donde sigue en libertad, al parecer la justicia nada había notado acerca de las muertes que se cargaba el viejito que tan tullido salió de Europa y que bajó casi corriendo las escaleras del avión que lo transportó a Chile... Mery Yuli (forma popular en que se nombra a la ex polifuncionaria del gobierno menemista, María Julia Alsogaray) también excarcelada por una justicia que vende indulgencias. Es esta la misma justicia que permitió que Omar Chabán, uno de los principales responsables de la masacre de República Cromagnon, pudiera ser excarcelado mediante el pago de una suma de 500.000 pesos (unos 2000 dólares) y que sólo por la lógica indignación de los familiares de los 193 muertos en esa especie de Auschwitz que fue el local de la tragedia, y la lucha constante en la calle, volvió atrás una nueva medida de consagración de la impunidad. "Señora
de ojos vendados Mónica Oporto |
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La Calle
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