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La Calle
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| Año V. / | |||||
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Manifiestos, artículos, comentarios Manifiestos, artículos, comentarios, discursos, humaredas perdidas, neblinas estampadas, ¡qué dolor de papeles que ha de barrer el viento, qué tristeza de tinta que ha de borrar el agua! R. Alberti Abro el buzón del correo y allí, junto con las ofertas de Carrefour, Ikea y el anuncio de que una nueva clínica dental se instaló en el barrio, están los sobres y las papeletas para ir a votar el próximo fin de semana. Listas interminables de personas de esas a las que no recuerdo haber visto en mi vida en una manifestación contra la OTAN o por la República, para pedir que retirasen en su día del Gobierno Militar la placa que conmemoraba la salida de este lugar del “innombrable” para encabezar la gloriosa cruzada nacional de 1936, junto a un tipo (a este si le conozco, dirigente histórico del PSOE en la Isla él) al que una vez le oí decir que para España no sería bueno que las tierras del Sáhara les fueran devueltas a los saharauis. Listas con numerosos nombres que me piden que les dé mi confianza para su labor de gobierno. Hombres y mujeres de los que no recuerdo más allá de uno o dos rostros, y esto de verles en la pantalla de la tele , me dicen, así, tal como ahora os lo digo: “Esta vez si, vamos a tomarnos a Canarias y a la ciudadanía en serio”, firmado: J. F. López Aguilar, cabeza de lista para el Parlamento de Canarias. Manda carallo, que diría uno de Cambados. O sea que, ¿en las distintas ocasiones en que dicho partido detentó el poder en el Archipiélago nos estuvieron vacilando ustedes? Evidentemente, no sigo leyendo, esto da para mucho. Paso de votar a este personal que nos chuleó en el famoso referéndum de la OTAN del ochentaiseis, hicieron reconversiones industriales que si “su excrecencia” se hubiera atrevido aquí hubiera ardido Troya, promovieron escándalos que hicieron temblar en su tumba a Pablo Iglesias, privatizaron, llevaron la guerra sucia allí donde alcanzaron los fondos reservados del Estado... en una palabra, envilecieron el término socialista hasta donde es posible y defraudaron a aquellos que, en la esperanza de pararle las patas a los franquistas de Fraga y compañía, renunciamos votar a nuestro propio partido porque entendimos que, votar en aquel momento PSOE, era la única manera de pararle las patas al fascismo. Junto con las candidaturas del PSOE recibo también las promesas electorales de Coalición Canaria, con la sonrisa vacuna de un tipo, desertor de las filas comunistas para trepar hasta más altas instancias del poder en la Isla a lo largo de estos últimos años, que nos amenaza con ser el próximo alcalde de la capital desde su mirada calculada y profesional de elemento trepador y sin escrúpulos. Desde aquellas elecciones de 1977 en las que mi partido conquistó 21 escaños nunca he tenido mayores deseos de abstenerme como en esta consulta. Finalmente, y como estímulo a aquellos que verdaderamente se han esforzado por llevar en la calle una importante labor de agitación y propaganda, daré mi humilde voto a esos esforzados compañeros del Paseo de S. Antonio, aunque nunca forme parte de las filas de su partido, pero por pura coherencia. En esta ocasión no entregaré mi voto a ninguna formación que no dé prioridad en la calle a la lucha por la República, que en su lucha diaria no figure como meta el socialismo y el firme compromiso de no ser meros gestores de los problemas de los ciudadanos, si no orientar todos sus esfuerzos hacia la conquista del poder por los trabajadores. Me figuro que no son estas palabras que convenzan mucho más a los indecisos que a estas mismas horas aún no han roto este nudo gordiano, pero al menos tendré tranquila mi conciencia. Por suerte, los trabajadores aún tenemos un buen puñado de razones para entusiasmarnos. Aún están vivos en nuestro recuerdo los nombres de los hombres y mujeres que perdimos en la lucha, aún no han perdido su valor las palabras de los viejos pensadores del marxismo, el “estado del bienestar” aún no nos ha omnibulado las mentes, todavía nos alcanza la memoria para recordar que en el pasado fuimos un pueblo que se alzó en armas, como un solo hombre y una sola mujer, contra el fascismo, por la mera utopía de desterrar la explotación del hombre por el hombre de la tierra. No hemos renunciado ni a nuestro pasado ni a un mundo en el que nadie tenga más que otro y nadie carezca de lo necesario. Quisieron reducirnos a tipos rodeados de cosas que solo vivíamos para las cosas, pero aún anidan en nuestros corazones los viejos sueños sin estrenar de igualdad y de justicia, desterrado el TUYO y el MÍO, el NUESTRO y el VUESTRO, para conquistar una sociedad en la que, cada uno de nosotros, podamos reconocernos como lo que somos: hermanos, y no esclavos de un sistema que asola el planeta con crueles guerras, con pueblos condenados a morir de hambre y de enfermedades, dependiendo de caritativos religiosos que en otros tiempos les domesticaron y les pacificaron para la fe en la religión y a mayor gloria de reyes y soldadesca, actualmente suplantados por las poderosas multinacionales que esquilman sus tierras en nombre de los intereses de la civilización occidental. No, esta vez no caeré en la trampa de votar a los menos malos por aquello de impedir que los franquistas amenacen con volver con sus himnos patrios y sus procesiones, los libros prohibidos y las facultades ocupadas por la policía, porque si en el pasado luchamos de una manera u otra, no lo hicimos solo para poder contar chistes de esta rancia monarquía, si no para barrer del planeta a tanto parásito y tanto intermediario que interpreta y no representa los intereses de la clase obrera. Quizás aún esté lejos el día en el que los obreros, los estudiantes y los poetas, juntos, accedamos al poder, pero den ustedes por seguro que, ni uno solo de sus nombres, será recordado en esa sagrada hora, los que ahora exhiben sus magníficos trajes en las fotos de campaña, los que acarician y besan, sonríen prometen y saludan a la vez, los que tienen todas las bendiciones del BBVA, de BANESTO, de ALCAMPO, de EL CORTE INGLÉS, de la NAVIERA ARMAS, de CONSTRUCCINES Y CONTRATAS, del señor Polanco, de la SGAE, la Casa Real y la TRILATERAL, del Real Madrid y del señor Botín, de Santana Cazorla y a los que todo deben. ¡ VIVA LA REPÚBLICA! LQSomos. Ángel Escarpa Sanz. Mayo 2007 |