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Año V. /
El sueño de Barak Obama 

Por fin, Barak Obama ha sido elegido candidato demócrata a la Presidencia de los EEUU e incluso la que ha sido su más acérrima oponente, canta ya el eslogan de Obama "podemos cambiar" relamiéndose de gusto con la probable Vicepresidencia, que menos da una piedra. Hay que ver cómo se acomodan estos políticos con tal de no perder poder.

Parece que Obama, al decir de todos, encarna el sueño americano recogiendo los idearios de Kennedy y de King. Sobre los ideales y sueños de King, me congratulo de que así sea, si es que lo es, y no tengo nada que decir, salvo que ojalá los haga Obama, realmente suyos… pero sí tengo algo que decir del “sueño” de Kennedy y del sueño americano en general.

Empezaré por Joh Fitzgerald Kennedy, dando sólo algunas pinceladas orientadas a la reflexión:
Kennedy fue un enemigo acérrimo del comunismo y lo persiguió por todos los medios que pudo:
Kennedy, firmó la orden ejecutiva que impuso el bloqueo a Cuba, el 7 de febrero de 1962, dando inicio a todo un andamiaje de decisiones ejecutivas para lograr la consolidación de la política de bloqueo económico, comercial y financiero contra Cuba. Además de la asfixia económica de la isla, el presidente Kennedy promovió su aislamiento político a nivel regional e internacional. Y fue también Kennedy, no lo olvidemos, quien propició el ataque contra Castro y el desembarco en Playa Girón (la Bahía de Cochinos); no ganó, fue derrotado en 72 horas, pero un cachito de Cuba sigue ocupada desde entonces y justamente en ese cachito está Guantánamo para vergüenza de propios y de extraños.

Kennedy, en 1961, fue el presidente que autorizó la guerra química masiva sobre Vietnam, Operación Ranch Hand, la cual se extendió por casi diez años. En el sur de Vietnam solamente, los Estados Unidos esparcieron 18 millones de galones de químicos venenosos (incluyendo el Agente Naranja y Napalm), con el fin de desfoliar los campos, envenenar las cosechas, los animales de las granjas y a las personas, incluyendo a los soldados americanos, causando nacimientos defectuosos entre otros horrendos resultados.

Cierto que Kennedy impulsó los derechos civiles en lo tocante a la discriminación racial, luchando contra ella, y en lo referente a dar derechos civiles a los inmigrantes; pero durante su Presidencia, Kennedy, autorizó la ejecución de dos penas de muerte, una por condena de la justicia ordinaria y otra en la jurisdicción militar, negándose en ambos casos a ejercer su potestad de conmutar la pena.

Ahora vamos con “el sueño americano”: Para adentrarnos desde todos los ángulos posibles en lo que significa ese sueño y lo que de pesadilla tiene, para conocer sus luces y sus sombras, les invito a clicar aquí dónde la Wikipedia ofrece un buen artículo. En mi opinión, la parte de luz de ese sueño, más allá de la lucha en el terreno de lo racial, es un canto al liberalismo puro y duro, y, si me apuran, puedo incluso conceder que en su visión más depurada, podría acercarse inclusive a una concepción ácrata y libertaria de la vida, pero muy descolorida y adulterada; y me temo que Kennedy se alejaba bastante de las partes dulces e iluminadas de ese sueño, como lo demostró con sus actos, porque, al fin y al cabo, obras son amores que no buenas razones. Y cómo se recoge en el artículo citado, en su parte final, de momento, el sueño americano responde más a su parte oscura que a otra cosa.

Y no hablemos ya de la parte imperialista del "sueño americano" que más que un sueño es la mayor pesadilla terrorífica en la que el mundo se ha visto y se ve envuelto, y me refiero a las guerras y guerras que las sucesivas administraciones americanas han llevado y llevan a cabo, arrastrando al mundo a derrumbes económicos y políticos cada vez más graves. Guerras como la de Corea y Vietnam antes y las del Golfo, Afganistán e Irak, ahora, principales artífices del agotamiento de las reservas mundiales de petróleo, del disparatado precio del crudo, de los insostenibles movimientos especulativos y de las regresiones económicas de los EEUU y con ellas -como ahora- de la crisis a la que se avecina Europa, además del incremento del hambre en el mundo. ¿Saben ustedes que el presupuesto del gasto de cuatro días de la guerra de Irak asciende a la misma cifra que Naciones Unidas y la FAO piden para contener el hambre? ¿Saben ustedes los litros de petróleo que un sólo soldado americano gasta en Irak? ¿Los litros de petróleo que tanques, camiones, vehículos en general, helicópteros, aviones, etc. gastan en un sólo día en Irak? Pero es mejor acallar todo eso y echarle la culpa a China y a los países emergentes. Pero sobre todo ello les hablaré en días sucesivos. Ahora sigamos con Obama y sus sueños.
¿Con qué sueña, pues, Obama? Según sus discurso, sueña con “cambios”, pero ya se sabe que los cambios tienen esa parte que dice: “transformarlo todo para que nada cambie” y en EEUU una cosa es lo que se dice para ganar una campaña de nominación y otra muy distinta lo que se dice para ganar la Presidencia; además de que –como en todas partes- una cosa será lo que diga en la campaña por la Casa Blanca y otra lo que haga cuando llegue –si es que llega-. Pero lo cierto es que el Obama candidato demócrata oficial a la Presidencia, ya ha empezado a hablar de un modo muy distinto a como hablaba el Obama que se postulaba ser nominado candidato demócrata. Ese Obama del principio ha empezado a virar hacia posiciones conservadoras en cuanto ha alcanzado la nominación oficial. Ese modo innovador que ilusionó a los jóvenes estadounidenses se está acercando camaleónicamente a las versiones oficiales de la Administración Bush en temas de política exterior. En el tema de Irak, Afganistán, Irán, etc. En este sentido, les sugiero el artículo “Obama: Lastres y perspectivas” publicado en La Jornada y que pueden leer clicando aquí.

En fin, Obama, por mucho “Obama” que sea, no deja de ser lo que es: Alguien que critica las guerras basadas más en una ideología que en una amenaza real, pero que no está contra las guerras ni contra la hegemonía estadounidense en el mundo. Y tampoco está en dejar de seguir haciendo que sus aliados europeos carguen con los costes de tantas pesadillas.

Alguien que se manifiesta proclive al diálogo con el gobierno cubano, pero que no está por la labor de levantar el bloqueo.

Alguien algo más inteligente que Bush, más alto, más guapo y más elegante, que no socavará cómo éste a líderes latinoamericanos de izquierda con discursos criminalizantes, pero que, muy amablemente, seguirá entorpeciendo el desarrollo de los pueblos latinoamericanos y de los pueblos desfavorecidos del planeta porque es también capitalista y neoliberal, aunque no sea, o no parezca un "neocon".

Alguien de la derecha moderada y centrista –Partido Demócrata estadounidense- más cercano a lo que diríamos en Europa “Socialdemocracia descafeinada de centro” que a una derecha radical y ultraconservadora representada por Bush y por Mc Cain, así como por todos los del ala dura del Partido Republicano estadounidense, que es un partido muy conservador y de derechas. Pero alguien que no renunciará a su cargo de Imperator del sistema neoliberal en el que vivimos ni cambiará este capitalismo neoliberal salvaje del mercado y del consumo, por un sistema sostenible y más humano.

¿Qué ganamos si gana Obama? Tal vez que los pisotones nos los den con mayor delicadeza y amabilidad, que sean más sutiles y "políticamente correctos"; pero no nos engañemos: los pisotones, son pisotones; son dolorosos después de todo; y no son ni apoyos ni regalos por más que se disfracen de ello; y como muestra, les ofrezco la entrevista que le realizó Andrés Oppenheimer en Julio del pasado año, publicada en “El Instituto Independiente” y que pueden leer clicando aquí, para que cada cual saque sus conclusiones.


LQSomos. Hannah. Junio de 2008
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