Tropas españolas en el Líbano, ¿para qué, para quién y como? Israel ha trasmitido al mundo una percepción de fracaso y derrota, porque no ha cumplido con los objetivos que había manifestado perseguir, los dos prisioneros israelitas siguen en manos árabes, los líderes de Hezbola siguen vivos, más populares y admirados que nunca, incluso por los no musulmanes, incluso en el norte del Líbano. Las tropas “del más poderoso ejercito de la zona” no han podido apoderarse del río Litani y, sus invencibles tanques, ahora sabemos que son reventados con facilidad por los bazokas de la resistencia libanesa. En el terreno diplomático tampoco les ha salido rentable la operación, al parecer han defraudado al “jefe” Bush, no consiguiendo derrotar a Hezbola, ni amenazar la influencia creciente en la región de sus enemigos Siria y, sobre todo, de un Irán que crea un mercado del petróleo en euros. Tampoco debe tener contentas al resto de “potencias mundiales” –imperdonable el triste papel de la UE- que, disimulando más o menos, le han conseguido un mes “de gracia” para hacer lo que quisiera, a costa de un mayor deterioro de la ya muy maltrecha imagen de la ONU entre los árabes (y, también, del resto del mundo). Muchas perdidas para el resultado alcanzado. Ahora bien, no habría que olvidar que las autenticas y dolorosas pérdidas las han sufrido –como siempre- los libaneses y los palestinos. Los primeros han tenido bastantes más de mil civiles muertos por las bombas israelitas, más de la cuarta parte de su población “desplazada” de sus casas, la destrucción de todas sus infraestructuras, puentes, carreteras, centrales eléctricas, edificios, comunicaciones, depósitos de combustible, potabilizadotas de agua, y como propina, una enorme catástrofe medio ambiental. Por supuesto eso significa un nuevo retroceso económico del Líbano de veinte años, en un momento en el que ya estaba recuperada de la anterior ocupación israelita y compitiendo económicamente con ella. Las provisionales cuantificaciones de daños sufridos, superaban ya los 12 mil millones de dólares antes del alto el fuego. Los segundos, los palestinos, han tenido que sufrir “un segundo frente” en los territorios ocupados, más de lo de siempre, especialmente en la franja de Gaza, bajo el apagón informativo que suponía la atención en el Norte; no olvidemos que son los ministros de su Gobierno, sus diputados electos, el presidente de su cámara legislativa, los que permanecen secuestrados por Israel (además de otros 800 “detenidos”). En este contexto hay que colocar ahora la nueva Resolución 1701 de la ONU negociada entre EE.UU. y Francia (no la UE), en el escenario de un “conflicto” con Israel que acumula 46 resoluciones anteriores incumplidas impunemente, algo que no podemos esperar que olviden los árabes. Esta Resolución no puede significar un paliativo al fracaso de la agresión que nunca debió comenzar Israel, no debe haber nada en ella que de esa impresión en el mundo árabe, la de que se aplica discriminadamente sobre ellos y, que son los únicos que deben cumplir con lo que dice un Consejo de Seguridad que se muestra bloqueado e inoperante cuando son ellos los agredidos. De entrada no parece lo más indicado que, aunque sea bajo mandato de Naciones Unidas, participen tropas de países que pertenecen a la OTAN, instrumento de la “Defensa Atlántica” bajo control de EE.UU., y al que algunos quisieran incorporar a Israel (Aznar lo dijo y, además, que debería ser entonces la OTAN quién bombardease Líbano). España ya no esta, menos mal, gobernada por un representante del “Trío de las Azores”, pero si esta en la OTAN, y la Comisión Europea si esta presidida por el que fue el anfitrión de las Azores, el Sr. Barroso, en Europa están también Blair y Angela Merkel, cuyas intervenciones han sido a favor de Israel. Por ello la posición de legitimidad de España en su intervención esta por ganar, su prestigio en el mundo árabe no saldrá reforzado por enviar más soldados que nadie (Francia anuncia doscientos, Alemania ninguno, ¿por qué habla el Gobierno español de ochocientos?), Si no que lo ganará porque sea nítidamente claro que se actuá para crear l as condiciones en que avance el Derecho Internacional y la Paz basada en la Justicia. Hay que dejar claro que no es suficiente con un “alto el fuego”, una tregua que apenas condiciona ni obliga a Israel, hay que demostrar que se esta por crear las bases de una Paz duradera, basada en el cumplimiento de “todas” las Resoluciones de la ONU y la legalidad internacional. Para ello la condena a Israel, como agresor y responsable de las muertes y los daños materiales, debe ser explicita y, junto a ella, la toma de las medidas necesarias para restablecer el Derecho y la Justicia; ello implica reparaciones de guerra y medidas de sanción sobre Israel, para presionarle a sentarse a negociar un acuerdo definitivo de paz, que incluya a Palestina, este fundamentado sobre las bases de las resoluciones 1397 y 242 -entre otras- y que establezca el pago de las reparaciones de guerra para la reconstrucción de Líbano. Nuestras tropas no pueden ser enviadas y vistas como neutrales si, previamente, no se estable el embargo de armas “también” a Israel (la 1701 lo establece sobre Líbano). España debe suspender todo comercio de armamento con Israel y exigírselo así también a la UE; al tiempo que presiona en la Comisión Europea para que se haga efectiva la suspensión (por la cláusula de incumplimiento de los Derechos Humanos) del Acuerdo de Asociación de la UE con Israel y las ventajas comerciales que le otorga. Empezado ese camino, debe exigir la retirada de fondos internacionales para la construcción de un “muro de la vergüenza”, que es ilegal según los tribunales de Ginebra y debe ser desmantelado. Sobre esta base de una paz basada en el respeto al derecho de autodeterminación y la libre convivencia entre todos los pueblos, sobre el reconocimiento del derecho a la existencia de un Estado Palestino viable y seguro, dentro de sus fronteras reconocidas internacionalmente anteriores al 67, con la posibilidad del retorno de los refugiados y exiliados a su patria, con garantías sobre la devolución de sus presos políticos en Israel. Así es como la comunidad internacional puede conseguir la paz y la seguridad en el Estado de Israel, con la paz y la seguridad de los Estados Árabes, bajo el Derecho Internacional ejercido multilateralmente; con Justicia en definitiva. El Presidente del Gobierno, Sr. Zapatero, ha prometido que dará todas las “explicaciones” y conseguirá todos los consensos antes de enviar soldados, como una cuestión de “talante” diferente a quién las envió con la oposición explicita de la ciudadanía en las calles. Pero se equivocara si, ante los ladridos de la jauría militarista, se amilana como lo ha hecho con la (ex) Ley de la (des) Memoria, si transige -también aquí- en equiparar a víctimas y verdugos en aras de la “concordia”, no, la fiera huele miedo y no se aplaca. Ahora, quizás siempre, no es cuestión de “talante”, que puede ser mejor o peor, si no de “tener o no tener” y, lo que hay que tener es la dignidad de la Justicia. Solo ella es garantía de la Paz. Antonio Arnau . Agosto 2006 |
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La Calle
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| Año IV / | |||||