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La Calle
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| Año V. / | |||||
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La Prensa: un Problema Boliviano y Universal La prensa mexicana es otro ejemplo brutal: no sólo es servil para los plutócratas locales que son sus propietarios, sino que ha extendido sus tentáculos a Centro y Norteamérica. Costa Rica, cuya opinión pública es más mexicana (o anti-mexicana, si se quiere) que costarricense, es un ejemplo La situación es clara para todo observador despierto. Existe una biblioteca mundial de tomos, textos y estudios dedicada a demostrar este absurdo"democrático". Sólo es necesario incluir aquí a las agencias internacionales de noticias, la TV, el cine y la radio como parte muy importante de eso que llamamos prensa o "los medios" cuando nos da por hacernos los cultos. La situación en Bolivia es la misma, pero más transparente. Sólo la ignorancia o la mala fe de sus protagonistas permite un debate sobre esta tragedia tan clara. La teoría dice que casi todos los periódicos del mundo (y esto se aplicaría a todos los medios, menos los estatales) viven de la publicidad y de su circulación. En Bolivia, esta teoría nunca fue realidad. Los medios, especialmente la prensa impresa y la TV, nunca han vivido de la publicidad. Son pésimos como negocio (Presencia, el diario católico ya difunto, lo demostró) porque no son buenos medios publicitarios. La publicidad que publican no vende, y no vende porque la circulación de diarios y revistas es mínima: no pasa de las doce cuadras alrededor de la plaza principal de cada ciudad. En La Paz, los diarios llegan al Centro (los ministerios), la Zona Sur (de los ricos) y Miraflores (la de los menos ricos). En Cochabamba cubren apenas el casco central. En Santa Cruz no pasan del segundo anillo. Los impresos bolivianos son diferentes porque viven a pesar de no tener circulación ni vender publicidad. ¿De qué viven? De la plata de sus propietarios. Son armas políticas. Sirven para alimentar a las agencias internacionales en sus guerras contra los intereses nacionales. Son mantenidos no como negocios legítimos sino como instrumentos de propaganda. Lo que aquí se dice no es novedad para nadie. Todo boliviano lo sabe porque no lee periódicos (no le llegan) o porque sabe que lo que esos diarios dicen no es lo que él mismo ve en calles y plazas. Los diarios son una plaga posible sólo gracias a la paciencia de los bolivianos.¿Qué explica, entonces, la actitud de los periodistas "profesionales" y profesionales de Bolivia cuando defienden y promueven esta situación? El desempleo. Cuando los periodistas bolivianos se esfuerzan por mantenerla vigente es que están pensando en su propio estómago y nada más. Otro factor, claro, es la ignorancia. Si se diferenciara a los periodistas entre"profesionales" y profesionales, este ultimo equipo sería notable por su escasez. Bastan los dedos de las manos para contar a los profesionales. Los demás, como se dice en Bolivia, son improvisados, otro producto del desempleo. Por ello, apenas protesta Evo Morales contra la desinformación evidente que comete la prensa "grande" contra el país, los periodistas hacen clara demagogia y confunden voluntariamente la libertad comprada de los diarios para trabajar contra el país con la libertad de "libre expresión", imposible en todas partes pero más imposible en Bolivia. Todo periodista con seis meses de práctica sabe que la libertad de expresión en todo el mundo se halla en relación directa con la plata que cada quien lleva en el bolsillo. Tanto pago, cuanto digo. Nunca hubo libertad Gratis de expresión. Por eso se fundan los periódicos, porque se necesita de dinero, y mucho dinero, para gozarla. Lo cual, empero, no es verdad absoluta en Bolivia. Bolivia es un país pionero de la radio como principal medio de comunicación porque los mineros y los campesinos descubrieron en la radio el mejor medio para hablar con sus gentes cuando esas gentes en sus mayorías no sabían leer. Hoy, la radio es un factor político inescapable de la realidad boliviana. Es un medio que da apenas de comer a quienes le sirven, generalmente bolivianos patriotas que sacrifican sus horas de ocio para mantener esas emisoras en el aire. ¿Será necesario decir que su lenguaje no es necesariamente tan rico como el de Cervantes? Les basta y les sobra, sin embargo, porque usan los idiomas autóctonos y joroban, así, a un montón de "espías" foráneos que quisieran saber qué es lo que dicen esos indios tan jodidos. Otra prensa que es ya importante aunque apenas nace es ésta que me publica, la que aparece en el Internet. El Internet es su ventaja y su desventaja: aparece, pero no para las multitudes, a las que debe servir. El Internet es todavía un privilegio en el mundo y en Bolivia, lamentablemente, pero ha destruido ya el monopolio de la prensa grande. ¡Ah, si sólo se dedicaran mis lectores a imprimir alguna nota útil, hacer fotocopias y repartirlas como el pan, cómo cambiaría el mundo! Pero esa hora no llega aún, aún no llega. Porque no llega es que la revolución de los medios es urgente y necesaria. Todo ente pensante y capaz de manejar una computadora debe aprovechar este milagro tecnológico para dejar atrás sus chats idiotas y buscar la información que le hará un ciudadano responsable. Debe hallarla, digerirla, policopiarla y difundirla para acabar con el monopolio del dinero sobre la información. Así es como puede cambiar el mundo. En cuanto a la "crisis" de los medios que sacude hoy a la prensa boliviana, la solución es clara y fácil: basta con exigir a cada medio que publique y difunda la siguiente información: ¿Quiénes son sus propietarios? ¿Quién financia cada medio? Cuando todos vean que los dueños de los diarios y de la TV son los mismos que poseen los bancos, las minas, las fábricas, las grandes empresas, grandes extensiones de tierra improductiva y hasta el aire que se respira, todos coincidirán en que esta es una situación insostenible que es necesario cambiar por mucho que les duela a los cívicos de Santa Cruz. LQS. Arturo von Vacano. Octubre de 2006 |