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La Calle
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| Año V. / | |||||
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Un sábado en Madrid Este pasado Sábado 18 de Junio, tal como estaba programado, se hizo noticia la manifestación xenófoba convocada por la ultraderecha, en defensa de ¿la familia?. Resulta pintoresco, el eco que llegan a tener este tipo de movilizaciones, donde participa una minoría de la sociedad, (como en los viejos tiempos, fletando autobuses desde los pueblos para utilizar al personal de relleno) pero eso sí, con un gran despliegue de medios al servicio de los opulentos y poderosos que acuden como una piña, TODOS LOS QUE SON. En esta ultima, no se sí porque son menos o por folklore, les han acompañado obispos y similares, que han abandonado los asuntos divinos y sus pulpitos de poder, para bajar a la calle y mezclarse con las miserias humanas ¡que cosas tiene uno que ver! Y que cosas se tienen todavía en este siglo XXI que oír. Siguen con el mismo discurso, ¿os habéis olvidado del apocalíptico divorcio? ¿De la condena eterna que es el aborto?, bien ahora es el momento del infierno eterno con el matrimonio civil de gays y lesbianas (al mismo infierno, al que condenan las uniones de hecho de los denominados hetéreos). Sigamos, a pocos kilómetros se celebra una manifestación de grupos alternativos, sí, esos bichos raros que no creen en este sistema, que lo cuestionan y que están convencidos de que podemos hacer un mundo mejor. Esta manifestación no existe, hágame yo entender, sí, se celebra, pero desde el silencio de la información, esta manifestación no interesa, unos cuantos lunáticos pidiendo un mundo más justo, ¡Qué poca vergüenza!, los medios de comunicación de los poderosos no están para perder el tiempo con utopías de justicia, por eso lo mejor es ignorarlos, porque recuerda que, lo que no sale en la televisión no existe. Sin embargo, aunque los medios se empeñen en seguir manipulando la realidad, e intenten convencernos de que lo realmente importante es, que nos vamos a quemar en las llamas del infierno si apoyamos un matrimonio legal y democrático, el espíritu del laboratorio (1) sigue vivo, por la asistencia de la razón, organización y de la necesitada Utopía. A otros pocos kilómetros, en la misma ciudad de Madrid, se celebra un pasacalles carnavalero, que encabeza ese chaman llamado Carlinhos Brown, miles de personas bailan, saltan y disfrutan en la calle de la "batucada". "El sudor nos hace iguales" dice Carlinhos, sí, nos hace iguales a los que estamos allí, seguramente por que creemos en eso que se llama igualdad. No es un acto militante, es un acto lúdico, como lo es, luchar por la libertad e intentar que dejen de dirigir nuestras vidas, que seamos nosotros mismos quienes decidamos en nuestra vida, donde bailo, donde voy y con quien me acuesto. Quiero decidir más cosas de mi entorno, de mi ciudad, del mundo, por eso no acepto este sistema. Pero este Sábado disfruto en la calle, tomando la calle que los políticos de turno nos arrebatan, a pesar del calor, sientes aire fresco, al ver, al sentir la calle llena de ciudadanos que de manera libre se entregan a la fiesta, entre banderas de colores, mestizajes de razas, sudores y cuerpos entregados a las rituales reuniones paganas. ¿Dónde hay más? ¿Dónde hay menos? ¿Es más importante un acto de este sábado, que otro? Para ellos sí. Ellos: los que tienen el poder, a los que no les gusta el Laboratorio, ni el progreso, ni la fiesta, ni la libertad. Pero la pregunta verdadera sería ¿dónde están hoy los ciudadanos de Madrid? Desde luego no están en la manifestación xenófoba. Están en el color de la calle, en la multiculturidad de la música, en la utopía de sentirte libre, aunque solo sea un corto tiempo. Las cifras de la democracia, son un juego sucio que practican desde hace tiempo, y que permiten dar representatividad a quien no la tiene, poder al que no nos representa y dinero al que nos roba. Las cifras de la democracia, hacen vencedores a fascistas como Fraga, en un domingo en el que en Madrid hay más de 10000 personas, en la primera fiesta de los inmigrantes. Todo no es del color del que nos lo pintan g@lileo |