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Año V. /

Votar o no votar, he aquí la cuestión

En cualquier momento, ya muchos de ellos exhiben desde las vallas publicitarias sus ternos nuevos y sus mejores sonrisas ante los cabreados currantes que hacen cola con su automóvil en la autopista camino del curro, en cualquier momento, digo, seremos convocados para votar de nuevo. Yo soy, no sé si caso único, de aquella generación que nos tocó votar por primera vez en 1977, y lo hice francamente enfervorizado. Mi voto entonces era algo más que un voto antifascista, de hecho, llevamos a Dolores y a Alberti al Congreso con 19 diputados más, todo un éxito tras 40 años de represión. Mas tarde, en el 82, y ante el temor de que el Sr. Fraga se hiciera con el chiringuito de nuevo, mi criterio antifascista se impuso a mi fe en el PCE y voté al PSOE. (que Lenin no me lo tenga en cuenta) Luego, ya sabéis, vino la prueba de fuego para los chicos de Polanco: el referéndum de la OTAN en el 86, que puso a prueba donde se situaban los muchachos de Feraz. Todavía habían de pasar estos por diversas pruebas: la desaparición de El Nani; Lasa y Zabala, el caso Marey, las brutales reconversiones industriales, las gloriosas privatizaciones de Telefónica e Iberia...En estos años que van, de democracia, que dicen ellos, voté, además de al PCE y al PSOE, como queda dicho ya; una candidatura de Izquierda Republicana, con el poeta José Bergamín a la cabeza, Izquierda Unida, el voto de puto cabreo a HB contra el PSOE, (que Lenin tampoco me lo tenga en cuenta) una abstención por aburrimiento. En fin, un poquito de todo, teniendo en cuenta la evolución política de nuestra izquierda.

Y, como no pretendo influir en nadie, (que Marx me libre) aquí estoy de nuevo, en la terrible disyuntiva de qué hacer en la próxima consulta.

Ya es bastante triste, después del recorrido que hemos hecho los comunistas en este país, llegar al siglo XXI con este desasosiego a la hora de depositar nuestro voto en esas urnas. Tantos compañeros caídos en el camino, tantos años de cárcel acumulados por los viejos luchadores, tantos miedos, tanto estudiante torturado en las dependencias policiales, tanto libro y tanta prensa secuestrada por la policía, tantas horas de estudio de los clásicos del marxismo y tantas horas de reuniones, para esto, para tener que escoger una vez más entre lo menos malo. Porque, en definitiva, de alguna manera habrá que pararle las patas a los acólitos de Bush que desencadenaron aquel infierno en Irak, y , desde luego, tendrá que ser con algo más que con cinco representantes en el Congreso.

El desolador panorama que ofrece IU, al menos aquí en las Islas (y puedo afirmar con seguridad que esto no solo culpa de la gente) no anima a ser optimistas. Que se pregunten a sí mismos sus dirigente qué hicieron estos para llevar a la visible despolitización de sus militantes, a la desmovilización de las masas, a la falta de confianza del electorado, a los morideros actuales a las bases comunistas.

Porque ya está bien de hablar mal del PSOE si nuestra labor como comunistas queda reducida a pedirle su voto a la gente, sin hacer otra cosa que vegetar y hablar de las batallas perdidas.

Me parece francamente vergonzoso que el partido de Zapatero no se haya dignado celebrar un solo acto con motivo del setentaicinco aniversario de la proclamación de la República en España, aquí en Las Palmas, a pesar de habérsele pedido (desconozco si lo hizo en el resto del Archipiélago pero todo me hace sospechar que tampoco.) Como si se avergonzaran de su pasado izquierdoso y republicano. Pero lo que si nos deja pasmados es que Izquierda Unida, al igual que el PSC, no haya hecho ni un solo gesto para recordar que, en este país, un día vivimos en república, y que numerosos hombres y mujeres pagaron un alto precio por defender aquel régimen y sus valores. Porque de muy poco nos sirve subir en peregrinación cada año el uno de noviembre a la Sima de Jinámar para depositar una ofrenda floral y soltar el folio sobre el tubo volcánico al que eran arrojados los que hicieron armas contra el glorioso movimiento nacional, si el resto del año no hacemos República, ni siquiera por el 14 de abril. Y creo que, de todo esto, debieran rendir cuentas los que heredaron, con el sacrificio de tantos, locales, historia; lo que vulgarmente se dice patrimonio.

En tanto que esto esté así, y por más que me pese, que no me esperen por allí ni para ensobrar las papeletas de la próxima consulta electoral. Ellos sabrán que hacer con esa especie de chiringuito personal en que han convertido el Partido de Dolores Ibárruri y José Díaz, de Miguel Hernández, de Rosario <<La Dinamitera >>, de Enrique Líster, de Bullejos, el de Armando López Salinas, y de Carlos Álvarez, de Tuñón de Lara, de <<El Corredera>>, Pedro Lezcano, aquel partido donde se integró la flor y nata de la IIª República, incluido Pablo Picasso y algún que otro torero de renombre.

Podría llenar estas líneas de nombres ilustres y de obreros y modistillas que en su día lo dieron todo por la República y por el Partido, de fechas gloriosas y de años de miseria y de terror para los trabajadores todo del mundo, también de reproches hacia los que guardan las llaves, en ambos casos, lo haría desde el cariño y el respeto que me merecen las siglas del partido al que pertenecí en el pasado.

No obstante, y de una forma activa, yo seguiré saliendo a la calle, con la misma bandera que defendieran aquellos obreros que hace setentaicinco años creían en la revolución social, mi padre entre ellos.

¡¡VIVA LA REPÚBLICA!! ¡¡VIVAN LOS TRABAJADORES!!

¡¡VIVA EL PARTIDO COMUNISTA!!

LQS. Ángel Escarpa Sanz. Febrero de 2007