Habemus

Arturo Jauretche, prologando el libro "La Prensa, cien años contra el país" caracteri-za el manejo que se hacía de la información a través de los diarios, allá a principios del si-glo XX, diciendo que no hacía falta ocultar la información sino ver de qué manera de ma-nipulaba la que se deseaba verdaderamente poner en circulación e instalar en el pensamien-to y la opinión pública.

Para ello les bastaba con enviar las noticias que se quería que pasaran inadvertidas a las páginas impares (nones, en la hoja izquierda) o bien publicándolas perdidas entre los avisos. Y en portada, con manejo de grandes títulos, y con fotos en gran tamaño, la noticia que se quería destacar.
Los grandes diarios tuvieron su época de oro. Hoy la transmisión televisiva es la que se adueña y maneja voluntades.

Y, como solía decir mi abuelo, cuantas veces quieren nos hacen tontos con aquello de la libertad de prensa.

Hoy, 19 de abril de 2005, habemus fallo de la justicia española. Fallo ejemplar, fallo testigo. Para un represor que se hace el zonzo, el enfermo, que juega al cuasi arrepentido-pero-no, que niega lo que afirma, que pierde la memoria de lo que no le conviene, se desmaya, se acurruca y luego, retoma fuerzas e histriónicamente declara lo que le conviene.

Habemus fallo de seiscientos cuarenta años para un caso que es un símbolo.

Scilingo participó de los terribles "vuelos de la muerte" que empezaban con el pre-sunto "traslado" a otro lugar, seguía con una inyección que, supuestamente, era una vacuna para los que serían trasladados, y que terminaba con el detenido-(secuestrado, torturado)-desaparecido cayendo al mar desde aviones de la Marina (y, como en las palabras de Baseotto, era tirados al mar con una piedra al cuello para dar cumplimiento a la divina ley).

En Scilingo hay muchos de los que organizaban y llevaban adelante semejantes atrocidades.
En Scilingo están puestos los ojos de los que, como él, impunemente violaron, tor-turaron, golpearon, mataron a miles de personas durante la dictadura militar.

La casi totalidad de ellos no fueron convocados para comparecer ante la justicia ar-gentina y qué bueno sería que se aplicara aquella vieja frase: "cuando las barbas de tu vecino veas cortar, pon las tuyas a remojar". Fue la Justicia española la que se expidió, probablemente en un fallo político, pero fallo al fin, y sancionó los delitos de lesa humanidad, las gravísimas violaciones a los derechos humanos.

La justicia también tuvo su fumata bianca, y se expidió sobre el caso Scilingo.

Sin embargo, los medios dedicaron en mas del 90% su tiempo a la difusión de las mismas imágenes de la Plaza de San Pedro (hasta el hartazgo) y a la difusión de entrevistas y opiniones varias de reconocidos teólogos o de opinadores profesionales, sobre todo lo referido a la elección del nuevo Papa, su poco claras actividades en la Alemania nazi, su pretendida "Guerra justa"...

Pero, la noticia de Scilingo se pierde entre la jungla del resto de las católicas noti-cias. Apenas la opinión de algunos exiliados argentinos radicados en España y la vista del enorme bus de la Guardia Nacional que traslada al desmemoriado y enfermo represor.

Resulta un contraste avasallador. La noticia grande devora a la reducida. Como el pez grande devora al pequeño.

Hay que resaltarlo: aun queda una deuda en cuanto a la difusión profunda de los aberrantes hechos producidos por la dictadura de Videla, de Massera, de Agosti, de Lam-bruschini, de Viola, de Galtieri, de Bignone, de Camps, de Astiz... y sigue la lista, que re-emplace a las blancas (y simbólicas) palomas de la Piazza de San Pedro (qué dirá el Santo Padre/ que vive en Roma/ que le están degollando/ a su paloma), y la multitud que aplaude la aparición del humo blanco quede remplazada por los testimonios de los H.I.J.O.S. de las víctimas, por aquellos a los que se les ha cortado parte de su pasado y de su identidad.

Un tema se impone para que el otro se olvide; se destaca lo que conviene, mientas que se "condena" a la penumbra (o a la sombra) de la ignorancia lo que al sistema le resulta revulsivo y urticante. Con ello ¿qué se obtiene?: Personas con un bache histórico, en parte porque no lo han vivido, y en parte porque se los han metido y mentido con el silencio. Cuarenta años de Franco fueron paciente narcótico que sirvió para lograr adormecidos sen-timientos hacia la profunda significación de la República que la dictadura mediática de go-biernos como el de Aznar supieron seguir sepultando, como en una segunda represión pero de la Memoria

Releamos a Don Arturo Jauretche. De su Manual de Zonceras Argentinas, un re-manso de sabiduría, he aquí la Zoncera Nº 37: CUARTO PODER, muy esclarecedor al respecto:

"Mi infancia pueblerina creyó que el cuarto poder era español y republicano.

Y muy valiente, pero muy débil, es decir que era poder, pero poco. Más bien que un cuarto poder, un poder de cuarta, muy inferior al sargento Cárdenas, que era el habitual-mente encargado de llevarlo preso al "gallego" o a los hermanos Ávila, que atendían los empastelamientos y las garroteaduras persuasivas.

Tema inevitable del sainete o de cualquier cuento de ´pago chico´, el periódico y el periodista de campaña representaban la libertad de prensa que algún día se habría de lo-grar pese a la prepotencia de los comisarios y matones.

Mi experiencia de periodista me dice que aún no se ha logrado y que es cada vez mas difícil, aunque ahora sean otras las técnicas de los que insensiblemente gobiernan realmente y no en apariencia.
No voy a hacer la historia de los periódicos que me ha tocado dirigir, fatalmente clausurados por los varios CONINTES
(1) y estados de sitio, que al fin al cabo no son más que formas estilizadas y con apariencia jurídica del sargento Cárdenas y los hermanos Ávila.

Ahora el cuarto poder existe y yo diría que es el primero, sólo que no tiene nada que ver con al libertad de prensa y sí mucho con la libertad de empresa.

Hace mucho que el cuarto poder no está constituido por aquel súbdito español y por añadidura republicano, que conoció mi infancia atravesando la plaza del pueblo con rumbo a la comisaría, gritando sus protestas bajo los empujones del sargento Cárdenas. No sólo ha cambiado el cuarto poder, sino que también muchos periodistas republicanos españoles que andan por ahí conchabados y por encargo de sus patrones son empujadores de sargentos Cárdenas, o se encargan de hacer bulla en otro lado para facilitarle la tarea.

El cuarto poder está constituido en la actualidad por las grandes empresas perio-dísticas que son, primero empresas y después prensa. Se trata de un negocio como cual-quier otro que para sostenerse debe ganar dinero vendiendo diarios y recibiendo avisos. Pero el negocio no consiste en la venta del ejemplar, que generalmente da pérdida: consis-te en la publicidad. Así,el diario es un medio y no un fin, y la llamada "libertad de prensa", una manifestación de la libertad de empresa a que aquella se subordina, porque la prensa es libre sólo en la medida que sirva a la empresa y no contraríe sus intereses.

Ahora en su calidad de primer poder, es el único que no es afectado por los golpes de estado. porque además de ser de primera internacional y S.I.P. mediante, y también sin ella, es el que termina por disciplinar los otros poderes conforme a las exigencias de la libertad de prensa".

Profético, como que de hecho era publicado allá por 1968 y parece escrito hoy.

Eso sí, medios mediante y a pesar de la fumata bianca de la Justicia, los seiscientos cuarenta años no alcanzan para el escarmiento de los asesinos sin arrepentimiento, sin im-pacto ni conciencia de lo hecho, pero, por fin, se cumple el repetido reclamo: sólo habrá paz con Justicia, aquella que Argentina no proveyó.

1.- Plan aplicado durante la presidencia de Arturo Frondizi, jaqueado por los planteos militares. CONINTES surge de abreviar Conmoción Interna del Estado, para "aplacar" los reclamos sociales en aumento en 1959.

Mónica Oporto

 

 

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