Los "Ismos" de los "progres"
Malime

Interesante trabajo crítico de Celia Hart. Es evidente que el fin de los "ismos" de algunos "progres" es un deseo piadoso, y un elemento de confusión, ya que se mete en el mismo cajón "ismos" antagónicos de imposible conciliación: capitalismo-comunismo. Ese idealismo místico o religioso tiene
su plasmación organizativa como dice en las grandes cumbres de los movimientos sociales, donde la progresía de cada país muchas veces a remolque de los eventos del imperialismo realizan sus concentraciones o reuniones alternativas. Y terminado el acto cada uno a su país. Ese gran globo que incluso nos ofrecen las imágenes de TV (con más o menos violencia de algunos actores) se desinfla en cuanto las reuniones terminan.

Deberíamos reconocer su escepticismo cuando desde su duda dice "Quizás esta vez no nos quedaremos en el verso de la denuncia de las calamidades del mundo; de la violación de las leyes humanas y divinas". Sin embargo, después de su escepticismo sobre cumbres de "progres", me temo que algo de creencia se desprende en su comentario. Ojalá me equivoque, porque si bien es cierto
que existen todo tipo de internacionales: socialdemócrata, liberal, conservadora, etc., la que no existe es la comunista, no basta con desearlo, sino que para esa unión se necesita que existan los partidos a unir en cada país. Si bien ella defiende la necesidad de los partidos, la internacional
aprobada en Caracas, no es una internacional de partidos con una base filosófica y científica, sino de las buenas voluntades de organizaciones y personas a nivel incluso individual que quieran otro mundo posible. A no ser que se refiera a otra internacional partidista "...una verdadera Internacional?"Con todos y para el bien de todos". Y me temo, que después de la caída del llamado socialismo real y sobre todo de la URSS, el fin de los "ismos" y la defensa de el todo revuelto es lo que impera entre los que no terminan de comprender por qué cayó el socialismo real, cual es el papel del partido y el papel de las masas, cómo se construye la forma alternativa de lucha sólida, que en su desarrollo se convierte en forma de poder.

"Es hora de desenvainar la espada y la pluma, volver a conquistar y a enamorar a los pueblos con las únicas banderas que harán mejor nuestro mundo y el de nuestros hijos." Nos dice Celia, y es cierto. El propio Manifiesto Comunista, nos dice que entre los comunistas y los trabajadores no existen diferencias, la única es la que obliga a los comunistas a la formación del conjunto de los trabajadores, porque el sujeto histórico llamado a protagonizar el proceso revolucionario no es el partido sino los trabajadores organizados como clase dominante. Y esa enseñanza organizativa
de lucha y forma de poder si los comunistas no se empeñan, primero en comprenderla ellos mismos y de extenderla entre todos los trabajadores, difícilmente ese mundo mejor se podrá construir. A la pluma hay que añadir la educación del pueblo si verdaderamente se quiere enamorarlo. No basta con
decirles "seguirnos" que el socialismo es lo bueno, la única alternativa, quedarse en escribir y repartir carteles y panfletos pidiendo salir a las calles cada vez que llamemos para cualquier protesta. Hay que ir a los lugares donde tienen origen las contradicciones de clase, a los lugares donde los trabajadores viven y sufren la explotación, donde día a día sufren la explotación aunque no la vean, explicarles desde su propia vivencia la causa que provoca cada efecto que siente y sufre, desde los centros de producción, estudio y cultura, desde los barrios populares. Sin engañarles, diciéndoles que si ellos mismos no se organizan y luchan desde esos lugares donde sufren la explotación, ningún dios o tribuno salvador les sacará de sus miserias.

Y para ese trabajo educador se necesita el partido sólido basado en el conocimiento de la filosofía marxista que permita aplicar y trasmitir el método de análisis materialista y dialéctico. Que cada trabajador pueda analizar por si mismo y con los demás las causas que provocan los múltiples
efectos negativos que sufre en cada momento de su vida y que le invite a luchar contra ellos, a organizarse con los demás compañeros que también los padecen. Los intelectuales pueden contribuir a que se eduquen comunistas y se organicen partidos y desde ellos bajar al pueblo penetrar en las
fábricas, en los barrios populares. Hasta ahora los intelectuales no sienten, ni ven la necesidad de una profunda formación de los militantes y de los trabajadores. Prestan su presencia en los grandes eventos, o en algunas movilizaciones, pero el trabajo diario y constante de formación del pueblo no lo realizan.

Hay una enseñanza fundamental que está por realizar, incluso en Cuba, la de administrar el poder directamente, desde los propios centros de producción. Enseñar a que los propios trabajadores dirijan la fábrica, que elijan a los cargos del proceso productivo desde abajo hacia arriba, desde su propio centro donde la participación democrática permanente es posible. ¿Por qué desligar la democracia de la producción? Acaso no fue una de las causas de la caída de la URSS el que Stalin en su preocupación productivista impusiera a los directores en vez que fueran elegidos y controlados por los propios trabajadores. ¿Qué mejor forma de sentirse socialista y comunista un trabajador que el poder influir en el proceso productivo, sentir suya la fábrica, poder elegir, controlar y revocar a los dirigentes en todo momento?

Decía que existe mucha confusión sobre el papel del partido y de las masas en el proceso revolucionario, la necesidad del conocimiento por parte del protagonista histórico, que no es otro que el propio pueblo trabajador, para poder construir el socialismo y avanzar hacia el comunismo, la confusión sobre el estado burgués y el proletario, la democracia directa y la democracia delegada en la clase política. Aquella experiencia de la Comuna de Paris no se llegó a entender, ni a desarrollar. Ojalá en Cuba y Venezuela terminen por aprenderla y que cuando desaparezcan Fidel y Chávez, no suceda en sus países lo mismo que sucedió en la URRSS ante la prematura muerte de Lenin, que cuestión de más o menos tiempo el llamado socialismo real, pasase a llamarse capitalismo real, sin las cortapisas burocráticas que suponía al capitalismo de estado tener que atender las necesidades básicas de la población. Finalmente insistir una vez más que la Unión Soviética a pesar del adjetivo no era soviética, la democracia se delegaba en la clase política constituida por el PCUS. De soviético solo lo era de nombre. Desde la fábrica hasta los máximos órganos de poder el sistema de organización era el mismo que en las democracias burguesas.

El socialismo: Ese único mundo mejor
Por Celia Hart

 

 

La Calle
Los especiales de LQSomos
Campaña: Apoyo a los juicios contra los genocidas en Argentina
La Gavilla Verde
Creative Commons License
Envía esta página
Escribe el e-mail:

MP3
Año V. /