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Los "Ismos" de los "progres" Interesante trabajo crítico
de Celia Hart. Es evidente que el fin de los "ismos" de algunos
"progres" es un deseo piadoso, y un elemento de confusión,
ya que se mete en el mismo cajón "ismos" antagónicos
de imposible conciliación: capitalismo-comunismo. Ese idealismo
místico o religioso tiene Deberíamos reconocer su escepticismo cuando desde
su duda dice "Quizás esta vez no nos quedaremos en el verso
de la denuncia de las calamidades del mundo; de la violación
de las leyes humanas y divinas". Sin embargo, después de
su escepticismo sobre cumbres de "progres", me temo que algo
de creencia se desprende en su comentario. Ojalá me equivoque,
porque si bien es cierto "Es hora de desenvainar la espada y la pluma, volver
a conquistar y a enamorar a los pueblos con las únicas banderas
que harán mejor nuestro mundo y el de nuestros hijos." Nos
dice Celia, y es cierto. El propio Manifiesto Comunista, nos dice que
entre los comunistas y los trabajadores no existen diferencias, la única
es la que obliga a los comunistas a la formación del conjunto
de los trabajadores, porque el sujeto histórico llamado a protagonizar
el proceso revolucionario no es el partido sino los trabajadores organizados
como clase dominante. Y esa enseñanza organizativa Y para ese trabajo educador se necesita el partido sólido
basado en el conocimiento de la filosofía marxista que permita
aplicar y trasmitir el método de análisis materialista
y dialéctico. Que cada trabajador pueda analizar por si mismo
y con los demás las causas que provocan los múltiples
Hay una enseñanza fundamental que está por realizar, incluso en Cuba, la de administrar el poder directamente, desde los propios centros de producción. Enseñar a que los propios trabajadores dirijan la fábrica, que elijan a los cargos del proceso productivo desde abajo hacia arriba, desde su propio centro donde la participación democrática permanente es posible. ¿Por qué desligar la democracia de la producción? Acaso no fue una de las causas de la caída de la URSS el que Stalin en su preocupación productivista impusiera a los directores en vez que fueran elegidos y controlados por los propios trabajadores. ¿Qué mejor forma de sentirse socialista y comunista un trabajador que el poder influir en el proceso productivo, sentir suya la fábrica, poder elegir, controlar y revocar a los dirigentes en todo momento? Decía que existe mucha confusión sobre el papel del partido y de las masas en el proceso revolucionario, la necesidad del conocimiento por parte del protagonista histórico, que no es otro que el propio pueblo trabajador, para poder construir el socialismo y avanzar hacia el comunismo, la confusión sobre el estado burgués y el proletario, la democracia directa y la democracia delegada en la clase política. Aquella experiencia de la Comuna de Paris no se llegó a entender, ni a desarrollar. Ojalá en Cuba y Venezuela terminen por aprenderla y que cuando desaparezcan Fidel y Chávez, no suceda en sus países lo mismo que sucedió en la URRSS ante la prematura muerte de Lenin, que cuestión de más o menos tiempo el llamado socialismo real, pasase a llamarse capitalismo real, sin las cortapisas burocráticas que suponía al capitalismo de estado tener que atender las necesidades básicas de la población. Finalmente insistir una vez más que la Unión Soviética a pesar del adjetivo no era soviética, la democracia se delegaba en la clase política constituida por el PCUS. De soviético solo lo era de nombre. Desde la fábrica hasta los máximos órganos de poder el sistema de organización era el mismo que en las democracias burguesas. El socialismo:
Ese único mundo mejor |
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La Calle
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| Año V. / | |||||