|
Sin Inmunidad, ¿Sin impunidad? "(...) La historia no se detiene
ni con la represión ni con el crimen"(Del
último discurso del Presidente Salvador Allende) Esa perversa suerte fue la que corrió el Gral. Carlos Prats quien seguramente imaginó que radicándose en tierras limítrofes escaparía a la mano de la durísima represión desatada en Chile luego del derrocamiento de Salvador Allende. Hagamos memoria. Mientras el golpe avanzaba y trituraba hombres, el presidente constitucional enviaba el último mensaje al pueblo: "Compatriotas: Mis palabras no tienen amargura, sino decepción y serán ellas el castigo moral para los que han traicionado el juramento que hicieron, soldados de Chile, comandantes en jefes titulares, el Almirante Merino, que se ha autoproclamado, el general Mendoza, general rastrero que sólo ayer manifestara su solidaridad, también se ha denominado Director General de Carabineros. Ante estos hechos sólo me cabe decirle a los trabajadores: Yo no voy a renunciar. Colocado en un trance histórico pagaré con mi vida la lealtad del pueblo. Y les digo que tengo la certeza de que la semilla que entregáramos a la conciencia digna de miles y miles de chilenos no podrá ser segada definitivamente. (...) La historia no se detiene ni con la represión ni con el crimen. Esta es una etapa que será superada. Este es un momento duro y difícil. Es posible que nos aplasten, pero el mañana será del pueblo, será de los trabajadores. La humanidad avanza para la conquista de una vida mejor. (...) Es éste el momento definitivo, el último en que yo pueda dirigirme a ustedes. Espero que aprovechen la lección. El capital foráneo, el imperialismo unido a la reacción, creó el clima para que las Fuerzas Armadas rompieran su tradición, la que señaló Schneider y reafirmara el comandante Araya (...) Me dirijo al hombre de Chile, al obrero, al campesino, al intelectual, a aquellos que serán perseguidos, porque en nuestro país el fascismo ya estuvo hace muchas horas presente, en los atentados terroristas, volando los puentes, cortando las vías férreas, destruyendo los oleoductos y los gasoductos, frente al silencio de los que tenían la obligación de proceder. Estaban comprometidos. La historia los juzgará. ¡Viva Chile, viva el pueblo, vivan los trabajadores! (...) Estas son mis últimas palabras, teniendo la certeza de que el sacrificio no será en vano. Tengo la certeza de que, por lo menos, habrá una sanción moral que castigará la felonía, la cobardía y la traición" Salvador Allende. Yo pisaré las calles nuevamente Entre los miles de anónimos que pagaron con sus vidas la osadía de defender un gobierno, un presidente constitucional, se encuentra gente común, profesionales, mujeres, estudiantes, obreros, militantes, y "Las manos de Víctor, tan solas de cuerpo" pero también camaradas de armas de los golpistas como el Gral. Carlos Prats, refugiado en Argentina. LA muerte de Prats, ocurrida en un atentado con coche bomba en el año 1974 en Argentina, anticipaba lo que luego sería la decisión de los Estados Mayores de los ejércitos de Argentina, Chile, Bolivia, Paraguay y Uruguay para coordinar a partir de 1975, la llamada "lucha antisubversiva" que superara las fronteras e cada país. El "Plan Cóndor" permitió el intercambio de información, trabajos de inteligencia y operativos conjuntos entre todos los gobiernos militares. De este modo se creó un cerco continental que frenó, mediante el uso de la violencia, el desarrollo de las fuerzas guerrilleras. Sin embargo, cuando las agrupaciones armadas se desmembraban, a partir de 1976, el plan continuó vigente y cualquier disidencia fue reprimida usando la misma estrategia. Esto marcó la suerte de Prats y su esposa. Los gobiernos militares se caracterizaron por la aplicación de métodos que excedieron el marco de la ley como el secuestro en centros clandestinos de detención, tortura y desaparición de personas, apropiación de niños nacidos en cautiverio dados en adopción entre los hombres de las distintas fuerzas participantes. Prats no volvería a pisar las calles de su querida patria. Carlos Prats "lo más terrible se aprende enseguida y lo hermoso nos cuesta la vida..." (Silvio Rodríguez: Canción del elegido) El general Prats, de 59 años, y su esposa Carmen Sofía de Prats, fallecieron en el acto al estallar la carga explosiva que hizo añicos el automóvil del que la pareja se aprestaba a descender frente a su domicilio en el barrio de Palermo. La violencia del estallido hizo
que el techo se incrustara en el piso de un edificio vecino. Los vidrios
de las casas linderas quedaron destrozados y el vehículo quedó
hecho una masa de hierros humeantes. Hasta el momento ningún grupo terrorista se adjudica la muerte de Prats y su esposa. Pero en medios políticos se recordaba la irrupción de la denominada "Alianza Anticomunista Argentina" (AAA), que afirmó haber dado muerte en los últimos tres meses a unos 16 peronistas de izquierda y marxistas. La AAA, grupo terrorista de derecha, se atribuyó hoy la muerte de un militante peronista de izquierda en la provincia de Córdoba. Los detalles en torno al suceso son confusos, pero aparentemente la bomba fue arrojada debajo del vehículo de Prats. Casi al mismo tiempo que el automóvil estacionó frente al garaje, la bomba estalló antes que la pareja pudiera reaccionar. La explosión fue tan fuerte que despidió el motor del auto a unos cien metros y voló el techo del pequeño modelo italiano Fiat hasta un balcón de un sexto piso de un edificio cercano. Carlos Prats González, ex Comandante en Jefe del Ejército, murió a seis cuadras de la Embajada de Chile, cerca de Plaza Italia y en los momentos en que abría la reja que le permitiría entrar el coche al edificio. Hombres de hierro Pinochet fue el hombre fuerte del
golpe de Estado y aun durante los años del primer gobierno democrático
que surgió de elecciones en Chile siguió vigente -el "poder
detrás del trono"- pues las fuerzas militares no se habían
resignado en su inmensa soberbia a un segundo lugar, ni renegaron jamás
del tendal de muertes que habían regado, sino mas bien estarían
dispuestas a seguir ofrendando al dios Marte muchas otras víctimas
si hubiera sido necesario. Nunca hubo justicia. Hoy le retiran los fueros, es decir, la retiran las inmunidades inherentes a su cargo a fin de que sea juzgado por la muerte de Prats. Pero de tanta
mentira, tanta protección, tanto descaro, tanta omnipotencia,
tanta soberbia, flota en el aire -todavía y con razón.
El temor a que el retiro de la inmunidad venga acompañado de
la impunidad de que gozó todos estos años, estos 31 años
en que sistemáticamente se burló de la vida. Muchos, que
queremos que se ejerza la verdadera justicia, aun estamos escépticos
con respecto al tema. Ver para creer.
|
|
La Calle
|
| Año V. / | |||||