José y Jesús Rodríguez Barrio*. LQSomos. Agosto 2017

“Polvo cósmico somos y en eso nos convertiremos”… Hombre sencillo donde los haya, esa era una de las frases favoritas de Vicente Antonio López (Antonio para nosotros), militante generoso, íntegro y comprometido durante toda su vida en la lucha por un mundo mejor, que nos dejó el pasado día 24 de julio, justamente el día en el que cumplía 73 años de edad.

Nacido en una familia de campesinos sin tierra en un pueblo de Toledo, narró (en un trabajo documentado de forma rigurosa) el sufrimiento de los prisioneros republicanos de su tierra, que fueron obligados a trabajar como esclavos en el Pirineo de Navarra. Uno de esos hombres era su padre, a quien rindió homenaje el 20 de junio de 2015 en el Alto de Igai, en Navarra.

Militante antifascista desde muy joven, sufrió de forma repetida la represión, la tortura y la cárcel. Las crueles torturas sufridas a manos del torturador Antonio González Pacheco (Billy El Niño) tuvieron como secuela una grave sordera, de origen neurológico, que se manifestó en los años finales de su vida. Al igual que en el caso de nuestro compañero Enrique Aguilar Benítez de Lugo, recientemente fallecido, la impunidad establecida en nuestro país ha impedido que la justicia, por la que Antonio tanto luchó, haya llegado a tiempo para él.

Antonio militó en varias organizaciones de la izquierda comunista, en las cuales dejó siempre claro lo que para él debía ser el fundamento de la lucha emancipadora de los oprimidos: la prioridad de la lucha popular frente a cualquier acción individual. Esa concepción absolutamente democrática, abierta y participativa la llevó a la práctica durante su etapa como dirigente vecinal a finales de los 70 y principios de los 80, que tuvo lugar en el barrio de Palomeras, en Vallecas.

Pero tal vez su aportación fundamental a la emancipación de los oprimidos haya sido su papel como historiador memorialista, que desarrolló principalmente en la última etapa de su vida, en la cual la comunicación escrita tuvo cada vez más importancia, tal vez reforzada por sus dificultades para la comunicación oral.

Historiador autodidacta, sin formación académica, pero con un sistema de trabajo riguroso y escrupulosamente fiel a la realidad y al fundamento de los datos documentales, Antonio fue un historiador de la memoria, uno de esos que siempre hemos necesitado “para construir el pasado común”.

Como historiador de la Memoria de los Oprimidos, Antonio nos dejó una amplia aportación, que tendrá su lugar en la sección documental de la nueva web de la Asociación La Comuna, en cuya fundación Antonio participó en el año 2011 y a la cual perteneció hasta el día de su muerte.

¿Qué más podemos decir sobre ti, Antonio, que no hayas dicho con tus escritos y con el ejemplo de tu vida? Tal vez únicamente nos resta contar la forma en que te despediste, solo al alcance de aquellos cuyos principios filosóficos y morales están a la altura de la sencillez y la humanidad de su persona.

Generoso y comprometido hasta el final con la humanidad, dejaste tu cuerpo al servicio de la ciencia y la investigación médica, con instrucciones detalladas sobre lo que había que hacer después de tu muerte…

A falta de velatorio, “…unas tapas de queso y jamón regadas con un buen vino de la tierra”.

“…Solo os pido que me recordéis de vez en cuando, ha sido un placer y un orgullo haberos conocido en esta misteriosa aventura que es la vida…”

No faltaremos a ello y te recordaremos, Antonio.

Y seguiremos recorriendo ese camino misterioso en el que lo más importante no será solo el lugar hasta el que podamos llegar algún día, sino también el haber tenido el honor de caminar al lado de gente como tú.

“Hasta la victoria siempre….”

* Miembros de La Comuna, nota publicada en el blog: Verdad, Justicia, Reparación

Resumen de una militancia antifascista
Por Vicente Antonio López

Con respecto a quién soy, es muy largo, porque nací en 1944, en un lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme, en el seno de una familia de campesinos sin tierra, mi pueblo se parece más a un pueblo de Andalucía que castellano, grandes fincas y muchos jornaleros -esto último va desapareciendo y los nietos tiene que trabajar la tierra o venderla- en 1956 mis padres se trasladaron a Madrid y desde entonces vivo en el foro, obrero metalúrgico jubilado desde el 2007, estoy viudo desde el nacimiento de mi hija Lara, por una negligencia médica en el hospital La Paz en el año 1974.

Desde muy pequeño sé que nací en una familia de los perdedores de la guerra, en mi el trabajo; “El trabajo esclavo”, explico un poco las andanzas de mi padre en un Batallón Disciplinario de Navarra.

Empecé a militar en la clandestinidad en el FELIPE (Frente de Liberación Popular Español) en el año 1967, en una de las escisiones pasé a militar en el PCE (m-l) en 1968.

En junio del año 1971 fui detenido por Billy el Niño y estando vigente el estado de excepción por el Consejo de Burgos pasé 17 días en la antigua DGS, sufriendo los 17 días más duros de mi vida. Fui acusado de asociación ilícita y propaganda ilegal, pasé dos días en las Salesas porque tardaron mucho en tomarnos declaración y otros tres días en Carabanchel hasta que mis padres pagaron la fianza. Ese mismo año me detuvo el mismo “social” en el mes de septiembre, acusándome de preparar una huelga de la construcción para octubre en Madrid, me soltó esta vez a los tres días sin cargos, a las dos de la madrugada, sin dinero y sin transporte público tuve que coger un taxi y decir al taxista que me esperara en la calle que iba por dinero a casa.

En el año 1973 abandono el PCE (m-l) por desacuerdos con la creación del FRAP y pasé a militar en otro partido más marginal todavía (Octubre) y desde entonces data mi amistad con Valentín García.

En el año 1974 ocurre lo de mi compañera y regreso a casa de mis padres, más que nada para que cuiden de mi hija recién nacida. En esos días en Palomeras (Puente de Vallecas), se estaba librando una batalla por la vivienda digna en contra de las expropiaciones y me vuelco en su lucha, me nombran presidente de la Asociación de Vecinos Palomeras Centro, desde entonces conozco a mi buen amigo Acacio Puig.

En julio de 1975 me detiene de nuevo Billy el Niño acusándome de la muerte de un Policía Nacional en el barrio de Aluche. La detención es espectacular, rodean la casa de mis padres con tanquetas y ametralladoras (era una casa baja) y me pone las esposas tan fuerte que las heridas en las muñecas me duran días, desde Vallecas hasta la DGS, me dio lo que no está en los escritos, llegándome a poner la pistola en la sien porque no me acordaba donde había estado el día anterior, el día del asesinato del policía.

Me pone una multa gubernativa de 250.000 pesetas, de las que nunca se pagaban, pasé dos meses en Carabanchel de donde salí en plena huelga de hambre contra los fusilamientos de los cinco camaradas antifascistas del FRAP y de ETA.

En octubre de ese mismo año salió mi juicio de la detención del año 1971, fui juzgado y condenado por el TOP y posteriormente indultado por el indulto del famoso caso MATESA. En noviembre muere el innombrable, me tuve que esconder varios días por miedo a las detenciones. En enero de 1977 asesinan a nuestros abogados asesores de la Asociación de Vecinos, en la conocida matanza de Atocha, Luis Javier Benavides Orgaz y Francisco Javier Sauquillo Pérez del Arco, hermano de Paquita Sauquillo a la que conocía de los tiempos de lucha en los convenios colectivos de mi fábrica.
Después estoy en la lucha de todas las causas perdidas, como el referéndum de la Transición y su constitución monárquica, la entrada en la OTAN del ínclito Felipe González, así hasta el hartazgo. Decir que en Palomeras conseguimos el realojo de los vecinos en Vallecas en condiciones bastante aceptables. De esos días conozco también a Jesús Rodríguez Barrio y su hermano José, que es además mi cuñado, compañero de presidio de Txiki, etc., etc. Abandonamos “Octubre” y creamos un grupo internacionalista en torno al colectivo “JANUS”. El cual se va diluyendo en la Transición, hasta desaparecer en los años 80-90.

Actualmente estoy muy sordo, con diabetes y otros problemas varios, me gusta mucho la Historia, y escribir sobre todo sobre nuestra Memoria olvidada, secuestrada y oculta. En La Comuna, soy socio desde su fundación. Un fuerte abrazo

Vicente Antonio López (Todo el mundo me conoce cómo Antonio)

La lucha continúa…

Otra nota de de Antonio:
La Iglesia Católica y su apoyo al franco fascismo

Sit tibi terra levis

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