La lucha por sus ideales fue su mejor arma. La de las fuerzas del orden, las torturas.

Sus ideas fueron silenciadas con una bebida letal. El ‘Cóctel de la verdad’, decían: salfumán y gasolina, dosis doble de ‘Molotov’. Su cadáver fue enterrado en una fosa común, antela impotencia y el sentimiento de una familia que nunca pudo despedirse de él. La restitución de la memoria de Cipriano Martos, el sindicalista del FRAP y del PCE (m-l), pasa por reunirlas pruebas que posibiliten que su familia presente la querella contra los crímenes del franquismo que se juzgan desde Argentina. La verdad, cuarenta años y un años después, nunca podrá ser silenciada por ningún arma. Este es el dietario.

Reus, Agosto de 1973. Crónica de una detención. En la capital del Baix Camp se producen las detenciones de militantes del FRAP de Reus, entre los cuales, Pascual Carrilero, Rafael Falcón, Joaquín López y Cipriano Martos. Originario de Huétor – Tajar (Granada), Martos era un joven de veinte y ocho años. Descendiente de una familia de braceros, había formado parte de una mina de Teruel antes de llegar a Cataluña, donde trabajó en el sector textil, en Sabadell y Terrassa, y posteriormente, en la construcción, en Barcelona y Reus. La lucha por sus ideas fueron su mejor arma. La de las fuerzas del orden, las torturas.

Martos se negó a responder lo que no quería responder, mientras la brutalidad de la fuerza bruta -valga la redundancia- se acercaba sobre su rostro, cada vez más débil. Entonces, llegó el cóctel molotov en solución líquida, una vida pendiente de un hilo, y un lavado de estómago. El espejismo de la muerte. Las fuerzas del orden le sometieron a un nuevo interrogatorio en las dependencias policiales, donde le vuelven a hacer ingerir gasolina y aguafuerte, que esta vez, resultó letal.

Hospital de San Juan, 17 de septiembre de 1973. La muerte no hizo acto de presencia. Tardofranquismo. Ningún diario español se hizo eco del fallecimiento de Martos, y las únicas informaciones aparecieron a través de la Agencia de prensa España Popular (APEP), vinculada al FRAP, y en los diarios franceses Le Monde y Libération,  así como IlManifesto. La vida se agotó, la muerte, ni siquiera hizo acto de presencia. “Cuando ocurrieron los hechos, mi madre y uno de mis hermanos fueron al Hospital, y allí había dos guardias civiles. Cuando los suplicaron que lo dejaran ver (a Martos), les dieron una patada, y los amenazaron con que, si no se marchaban, terminarían como él”.

“Sin pedirnos ningún tipo de permiso, se llevaron su cuerpo al cementerio y lo enterraron una fosa común, que ya estaba cerrada, y nunca pudimos saber con certeza si era él o no”, recordaba Antonio, uno de los hermanos Martos. El adiós que nunca fue posible. La incertidumbre. El dolor.

Reus, abril de 2014. Las ideas nunca mueren. La memoria, tampoco. La familia se sumará a la querella argentina que investiga los crímenes del franquismo, y que ha canalizado a través de la Red Catalana y Balear de Apoyo a la Querella. Así lo explicaba uno de sus miembros y a la vez también querellante por causa propia, Felipe Moreno. Actualmente, los parientes de Martos se encuentran recopilando documentación oficial que así lo posibilite, entre la que se encuentra el acta de defunción del juzgado       -que atribuye la muerte a una perforación del estómago- o los diarios de la época que informan de los hechos .

Moreno explica también que se está buscando la orden-carta del Juzgado Número 1 de Reus que ordenó su entierro y que, a priori, parece extraviada. La familia desconoce si los restos de Martos se encuentran realmente en el Cementerio General de Reus. Este dietario cierra con la incertidumbre de saber, a día de hoy, quienes son los rostros de la brutalidad, pero con los indicios que “fue responsabilidad del mando de la provincia de Tarragona de la Guardia Civil”, dice Moreno, sin aventurar a nombres. La verdad no la silenciará ningún cóctel.

* Publicado en Reusdigital.cat

En la imagen de portada: Antonio Martos, con la foto de su hermano, frente al cuartel de la Guardia Civil donde fue torturado y obligado a beber un coctel molotov.

Traducido por LQSomos, versión original: http://reusdigital.cat/noticies/dietari-dun-sindicalista-silenciat-amb-un-coctel-molotov

La muertede Cipriano Martos en Reus irá a la querella argentina contra el franquismo

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