ckr-arretxe-coloreado-loquesomosRedacción. LQSomos. Abril 2015

Ion Arretxe –“Bisnieto” cuando firma los guiones de Grouñidos en el Desierto que cada semana aparecen en El jueves– acaba de publicar su segunda novela, “Intxaurrondo. La sombra del nogal”, en Ediciones El Garaje. Quienes tuvimos la suerte de leer la primera, “Parole, parole. Una infancia en Rentería” (1), publicada en la misma editorial, esperábamos con ansiedad este nuevo libro. Porque Arretxe, aunque él no llegue a creérselo, es tan personal, tan original, tan él mismo y a la vez eco y voz de tantos, que crea adicción.

Persevera Arretxe en el uso deslumbrante, sorprendente y gozoso del idioma (los idiomas, al menos castellano y euskera). Si Ion hubiera sido dios, habría creado el mundo en un día, y los otros seis los habría dedicado a jugar inventando idiomas y palabras exactas para contarlo. (Y para cantarlo. También habría sacado algún día más para dibujarlo. Ion es mucho Ion…)

El suceso central narrado en “Intxaurrondo” es brutal: Arretxe es detenido por la Guardia Civil, se le aplica la ley antiterrorista y se le somete a un aquelarre de torturas que lo colocan en más de una ocasión al borde de la muerte. Pero vive. Sin embargo, otro de los detenidos en la misma redada, Mikel Zabalza, muere a manos de los torturadores.

En paralelo, el desgarro, encabritado y con frecuencia suicida, de una juventud bajo demasiadas sombras.

LQSomos: Ion, escribes tu segunda novela, y vuelves a hacer un autorretrato, una crónica generacional y una fotografía de paisaje. Si en Parole, Parole, eras un niño en la Rentería de los años 70, ahora, en Intxaurrondo, eres un joven en la Euskadi de los 80…

Ion Arretxe: Así es. Para mí, tan importante como contar mi siniestra y delirante experiencia en manos de la Guardia Civil, ha sido contextualizar el hecho y situarlo en el momento y en el lugar en el que sucede: la Euskal Herria de los años 80, un estallido de lucha y ganas de expresarse a gritos, haciendo teatro, montando fanzines, revistas, cine clubs, radios libres o grupos de rock, sobre todo grupo de rock, donde la Utopía y el No Future -la vida y la muerte- convivían en los estribillos de las canciones, en las barricadas, en la calle y en nuestra manera de entender la vida.

LQSomos: ¿Por qué resultabas sospechoso para la guardia civil?galindo-intxaurrondo-loquesomos.jpg

Ion Arretxe: Eran los años del chiripitifláutico Plan Zen, Zona Especial Norte, según el cual todos los jóvenes éramos sospechosos de terrorismo por el hecho de vestir pantalones vaqueros y calzar zapatillas de deporte.

Y en mi caso concreto, aparte de moverme en el entorno de la izquierda abertzale, ir a las manifestaciones y quedarme después a defender las barricadas. Yo tenía amigos, muchos amigos y conocidos, de muy distintos pelajes. Y andaba con ellos en ambientes muy diversos: los punkis del barrio; la gente de las Gestoras Pro Amnistía; los del grupo de teatro Orain; el cura Manolo y sus delirantes campamentos donde convivían chavales del Tutelar de Menores con chavales de nuestro barrio y paralíticos cerebrales; mi cuadrilla de Lezo; mis amigos de Bellas Artes; los amigos y amigas del pueblo…

Y aunque nunca he conducido ni he tenido coche, me movía con soltura por los distintos herrialdes.

He tratado de reflejar este trajín en la novela: cuando me detuvieron, yo viajaba cada mañana en autobús hasta Bilbao, a la Universidad, y a la hora de comer ya estaba de vuelta en casa. Algunas veces me quedaba a dormir en Romo, un barrio de Las Arenas, cerca de la Universidad, donde vivían mis amigos de Bellas Artes.

Y eso, al Servicio de Información de la Guardia Civil, les traía locos.

LQSomos: Según reconoció posteriormente el general Sáenz de Santamaría, director general de la Guardia Civil en aquel momento, el Plan ZEN era una especie de estado de sitio camuflado. ¿Cómo vivía esa situación un joven de 20 años?

Ion Arretxe: En aquellos años, en Rentería sufríamos un auténtico estado de excepción: el centro del pueblo estaba ocupado por las Fuerzas de Orden Público un día sí y otro también; las calles se llenaban de furgonetas; los agentes patrullaban en plan chulesco, pidiendo la documentación y cacheando indiscriminadamente al personal. Aquello parecía Belfast.

Pero al contrario de lo que ellos pretendían, la gente no nos acoquinábamos. Y mucho menos los jóvenes. Aquella situación generó en la juventud una conciencia antirrepresiva muy fuerte. Basura, un grupo punki del pueblo, cantaba en Redadas de la Policía: “No te dejan descansar, todo el día molestando. No os podéis ni imaginar el asco que nos dais”.

Y al grito de Alde hemendik! “Que se vayan”, casi todas las tardes nos enfrentábamos con piedras contra sus botes de humo y sus pelotas de goma.

vivió-para-contarlo-loquesomos16-diciembre-1985LQSomos: Muchas sombras, la del nogal, la de la jeringuilla y la heroína, la de la extrema dureza de tener que estar a la altura de héroes legendarios y apóstoles severos… Tú querías pintar Euskadi tropikala, colores tutti frutti, pero no te dejaban.

Ion Arretxe: Los aires tropicales empezaron a soplar desde el rock and roll.

Kortatu nos puso a bailar ska, dando patadas contra todo: contra Barrionuevo y su cara de culo, contra los gringos en la Nicaragua Sandinista… Pero también contra nuestro propio muermo vital.

De Vitoria-Gasteiz, la menos vasca de las capitales vascas, nos llegaban muestras de una lucha, que sin perder un ápice de radicalidad, era mucho más libertaria, autocrítica, y con un toque de humor muy inteligente.

Ante la ortodoxia demasiado asfixiante de la izquierda abertzale, Halabedi Irratia, Hertzainak y La Polla Records, entre muchos otros, nos advertían a los jóvenes que nos estábamos volviendo unos aburridos con el discurso de siempre -Dios, Patria y el voto a HB- y que “si no tienes cerebro, por identificarte con éste o con este otro, no te vas a salvar de ser un gilipollas de ideas cuadradas”.

Estos grupos han sido un referente muy importante en mi manera de entender el arte y la vida. Tal vez por eso, mi libro está escrito desde la radicalidad, la autocrítica y el humor.

LQSomos: La Guardia Civil que te torturó aparece con sus atributos tópicos: la crueldad, el sadismo y la impunidad. Se ufana de sus crímenes, es despiadada, pero, a la vez, la vemos como una banda grotesca de cutres, chuscos, alucinados, bestias y ridículos. ¿Eran así, son todo eso?

Ion Arretxe: En casi todas las cosas de la vida, en cuanto rascas un poco, aparece la cutrez humana. Y la lucha antiterrorista no podía ser menos.

Vivimos una época en la que nos aleccionan, sobre todo desde las series televisivas y el orquestado retorno de la novela policíaca, sobre una supuesta racionalización de los distintos cuerpos policiales. Los policías de ahora nos sermonean desde las pantallas y algunos libros, ya no son como los de antes. Ahora tienen estudios superiores, o incluso algún máster en Estados Unidos. Y, sobre todo, utilizan métodos científicos.

Yo no describo a la Policía franquista, ni a la de principios del siglo XX del Crimen de Cuenca: describo a la Policía del año 1985, con la democracia consolidada y Felipe González en el Gobierno. Una Policía cuyo alto nivel científico consistía en mirarte las uñas para ver si estaban amoratadas y podían seguir torturándote metiéndote la cabeza en el agua de un río.

LQSomos: En estos días se ha archivado el caso del asesinato de Juan Carlos García Goena (2), reivindicado por los GAL, en 1987, en Gal-FGonzalez-lqsHendaya. Según el juez no se encuentran “indicios de criminalidad contra persona o personas concretas”. Delante de ti, quienes te torturaron alardeaban de “ser nosotros los del GAL “. ¿Qué sientes al ver casos como éste y recordar aquellas caras, aquellas voces, impunes?

Ion Arretxe: Los vascos nunca hemos tenido dudas de quiénes eran los GAL.

Los guardias civiles que nos detuvieron a nosotros -Mikel Zabalza, su novia, su primo y yo- eran los mismos que dos años antes habían secuestrado a Lasa y Zabala, los habían torturado hasta la muerte con suplicios inenarrables, y finalmente los habían enterrado en cal viva.

¿Hay algo más cutre que el GAL, una organización criminal, organizada y subvencionada por el Gobierno, que empieza a resquebrajarse porque sus miembros, en vez de invertir en acciones contra ETA el dinero que les entregaba el Ministerio correspondiente, se lo gastaban en putas y en máquinas tragaperras?

Hasta ahora ellos han explicado la realidad con sus rocambolescas versiones oficiales. Explicaron la desaparición de Mikel Zabalza, contando que se había escapado lanzándose al río Bidasoa con las manos esposadas.

Por eso he escrito este libro: para enfrentarlo a su relato.

Y pase lo que pase, que casi nunca pasa nada, al menos poder decirles: “Eh, picolos. Reconoceréis por lo menos que el mío está mejor escrito”.

LQSomos: Tus amigos tienen una presencia tan intensa y tan generosa en la narración, que nos quedamos enganchados de ellos, ansiosos por conocer su destino. No es difícil imaginar, en algún caso, tristes finales, pero seguro que en la mayoría el talento y la vida han ganado la partida. ¿Qué valor tiene para ti la amistad? ¿Nos contarás alguna vez qué ha sido de BER, JOS, KUN, FLO, PIN, RAS…?

Ion Arretxe: Para mí, la amistad y el amor lo son casi todo en la vida.

A la mayoría de los amigos que aparecen en mi relato les he podido regalar el libro y lo hemos comentado con mucha emoción y bastantes risas. Es más: uno de ellos es el autor de la portada.

Otros, sobre todo algunos de los que estaban enganchados a la heroína, han muerto.

Uno de los pasajes del libro que más me conmueven es cuando la madre de BAN me llamó por teléfono para preguntarme si su hijo, que se metía picos a todas horas, fumaba porros.

Del que no he vuelto a saber nada es del heavy de pelo largo que vagaba como un perro sin dueño por los pasillos del Instituto: ese chico enigmático y triste al que brindé mi amistad aún sabiendo que era hijo de un guardia civil de Intxaurrondo.

Presentacion-Parole-Ion-Arretxe2LQSomos: Ion, tú reverencias el idioma. Eso hace que para nosotros, cuentes lo que cuentes, leerte sea un reencuentro delicioso con las palabras. ¿Qué sientes cuando encuentras la palabra exacta?

Ion Arretxe: Delante de la Policía siempre anda uno buscando la palabra exacta. ¿Qué decir, qué no decir? Que no se me escape tal nombre… que no me oigan tal palabra… ¿Qué has dicho? ¡Repítelo ahora mismo!

Y también delante del Juez. ¡Cuidado con las palabras! Las palabras las carga el diablo.

Y ahora, al escribir el libro, he buscado como si escribiera un poema, primero el tono, que es algo así como el estado de ánimo de las palabras. Y luego las palabras, una a una, las palabras precisas para evocar en cada momento las imágenes más nítidas y los sentimientos más profundos de lo que he tratado de contar.

Esta es la principal diferencia entre la realidad y la ficción: el tono.

Si durante mi detención en el cuartel de Intxaurrondo el tono lo imponían ellos, en el libro que he escrito para contarlo, el tono lo he elegido yo.

LQSomos:  En tu obra nunca faltan dos “componentes estructurales”: el humor y la tradición popular. ¿Qué valor tienen para ti? ¿Por qué esa presencia continua?

Ion Arretxe: Nos salva el humor. El humor es la predisposición a descubrir lo irrisorio de la condición humana y de nosotros mismos. Como decía Oscar Wilde en una de las citas que encabezan mi novela: para observar la realidad hay que ponerla en la cuerda floja.

Y todo lo que está en una cuerda floja nos mueve a la risa.

Nos reímos, casi siempre por no llorar, de creernos importantes cuando sabemos, y tal vez sea nuestra única certeza, que somos seres para la muerte.

La tradición, como el lenguaje, es lo que tenemos por ser pueblo. Está emparentada con las palabras, con las canciones, con los ritos y los cuentos, no sólo de nuestra casa y nuestro pueblo, sino de todos los pueblos del mundo. Nos une con los que murieron y con los que están por venir.

Cada noche duermo a mi hija pequeña con la misma nana que me cantaba mi amatxo: A loló mi niña, a loló mi sol, a loló pedazo de mi corazón…

En cada nana, está el arrullo de todas las amatxos del mundo.

LQSomos:  En Intxaurrondo hay mucha música, está la banda sonora de la Euskadi de aquellos años. El grito de aquella juventud radical, violenta, rebelde, desquiciada, generosa, suicida y heroica… Nos recuerdas nombres y letras de canciones. (Por cierto, todos ellos estarían hoy procesados por la Audiencia Nacional y enjaulados por mucho menos de lo que decían.) De modo que, para terminar, te pedimos un capricho: elige uno de aquellos grupos, el que más dentro lleves, y una canción. Y transcríbenos la letra. Para que conste. Y así cerramos.

Ion Arretxe: Para mí, el grupo que mejor supo aunar la tradición con la música nueva, la trikitixa con los Clahs, fueron Hertzainak. Daban caña a todo, desde una posición muy crítica, y además, en euskera.
En un tema de su primer disco, Kontrola!, describen magistralmente un control de la Policía:
Barka itzazu eragozpenak, sentimos causarle molestias, estamos trabajando por su seguridad, por la seguridad de todo el pueblo vasco. Muchas gracias…
Policía en el camino, no te pongas nervioso, buscan, preguntan…
¿De dónde vienes? ¿A dónde vas?

Y al final, concluyen con estas palabras:

Nekatua nago
Estoy cansado
hainbeste lerdokin,
de tanto lerdo,
hainbeste galderaz.
de tanta pregunta.
Ni banoa hemendik!
¡Yo me voy de aquí!
Eta oraintxe.
Y ahora mismo,
nere ispilutik¡
¡Qué pequeñas
zuen aurpegiak
son vuestras caras
zein txikiak dira!
en mi espejo retrovisor!
Gu bagoaz aurrera.
Nosotros seguimos adelante,
Madarikatu, hain urruti.
Allá lejos os quedáis, malditos.

Es difícil explicarlo mejor.
Yo he escrito Intxaurrondo. La sombra del nogal para decirles eso mismo: nosotros seguimos adelante, mientras vosotros os quedáis ahí, tan pequeños, cada vez más pequeños, en el espejo retrovisor de nuestra vida.

portada INTXAURRONDOINTXAURRONDO. La sombra del nogal
Autor: Ion Arretxe
El Garaje Ediciones S.L.
ISBN: 978-84-942311-5-5
218 páginas
Precio: 14 euros
Pedidos: www.laciudaddellibro.com

Notas:
1.- “Parole, Parole. Una infancia en Rentería”
2.- Atentado mortal de los GAL contra García Goena
– Ion Arretxe en LQSomos

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