Iñaki Alrui. LQSomos. Noviembre 2017

En este lugar al menos,
la dignidad de los hombres corrientes
se ha mantenido firme ante al mundo.
Vincent Jimmy Sheean (1)

Madrid, domingo 19 de noviembre, una fecha para conmemorar en nuestra historia: en 1933 por primera vez las mujeres pudieron votar en el Estado español ¿No es fiesta nacional? Va de memoria…

Noviembre, Madrid, Memorias, mes de la resistencia, del ¡No pasarán!, 7 de noviembre de 1936 inicio de la Defensa de la ciudad (otra fecha en el olvido). Resistencia…

Resistencia(s), paseo guiado por lo que fue la batalla de la Casa de Campo. Se acercan las diez de la mañana y la boca de Metro de la Puerta de Batán, por la que entraron las primeras columnas del ejercito franquista (en adelante fascista), rebosa de gentes agrupadas en torno a una bandera tricolor, primeras palabras de Jaime Sancho, aula de historia callejera, paseo de la memoria compartido.

“La fortuna quiso que en las primeras horas de la noche llegara a nuestras manos, inopinadamente, la Orden General de Operaciones que el mando de las fuerzas adversarias había dictado para el ataque a Madrid. La llevaba consigo un oficial de carros de combate adversario, que en los combates preliminares había caído en nuestras líneas.”
Fragmento de Así fue la defensa de Madrid. General Vicente Rojo (2).

Senderos de tierra seca, pegados al muro de mampostería que marca las fronteras, las líneas, en el 36 había barro y frío,… y no tardaran en llegar las nieves. Reagrupamiento, Puerta del Zarzón, por ahí se colaron también los facciosos y además volaron la valla para que pudiesen pasar los tanques y la artillería. Continuamos la pedagogía contra el olvido, contra el abandono de la historia de una ciudad que fue salvajemente bombardeada. Tendría que llegar la II Guerra Mundial para superar esa triste marca.

“Quien oyó los primeros cañonazos disparados sobre Madrid por las baterías facciosas, emplazadas en la Casa de Campo, conservará para siempre en la memoria una de las emociones más antipáticas, más angustiosas y perfectamente demoníacas que pueda el hombre experimentar en su vida. Allí estaba la guerra, embistiendo testaruda y bestial, una guerra sin sombra de espiritualidad, hecha de maldad y rencor, con sus ciegas máquinas destructoras vomitando la muerte de un modo frío y sistemático.”
Fragmento de Madrid, baluarte de nuestra guerra de independencia. Antonio Machado (2).

Desde Villaverde a Boadilla, una zigzagueante línea apenas separa los frentes de los fascistas y de los defensores del Estado constitucionalmente establecido, hay mucha humedad y nieblas, 1936, noviembre. 20.000 hombres, la mayoría extranjeros mercenarios: legionarios y marroquíes, apoyados por italianos y alemanes enviados por Hitler y Mussolini, asedian Madrid, quieren pasar, lo dan por hecho. Escuadrillas de bombarderos Junkers 52, y de aviones de caza, Heinkels 51 y Messerschmidts 109. Es la Legión Cóndor que escupe fuego desde el aire contra la población madrileña, destrucción, muerte, RESISTENCIA… Madrid resiste… resistió.

“Los voluntarios no ven los aviones; pero el silencio de la guerra tiembla como un tren que cambia de rieles. Los alemanes están todos juntos; aquellos que se han exiliado porque eran marxistas; aquellos que se han exiliado porque eran novelescos y se creían revolucionarios; aquellos que se han exiliado porque eran judíos; y aquellos que no eran revolucionarios, que se han hecho revolucionarios y que están allí. Desde la carga del Parque del Oeste rechazan dos ataques por día: los fascistas tratan en vano de derrotar la línea de la Ciudad Universitaria. Los voluntarios miran el gran resplandor rojo que sube en las nubes lluviosas; los resplandores de incendio, como en los anuncios luminosos, son inmensos en las noches de niebla, y parece que la ciudad entera arde. Todavía ninguno de los voluntarios ha visto Madrid.”
Fragmento de La Esperanza. André Malraux (2)

Zigzagueantes trincheras para evitar las líneas rectas de la muerte en la metralla, surcos de historia arrebatados a la tierra para la Defensa de Madrid, restos de “chabolos”, nidos de ametralladora, polvorines, patrimonio histórico sumido en el olvido premeditado, negación de una pasado reciente, Madrid antifascista, sí, sí, antifascista. No olvidamos, y las palabras de Jaime nos ponen en lugar y tiempos, porque fue y pasó… existe. Y seguimos, fuente de la República, Casa de Campo para el pueblo, pinar de las Siete Hermanas donde los vecinos de Madrid celebraban su primero de Mayo. ¡Madrid que bien resististeis! Casi sin armas, casi sin medios, casi… lleno de empuje, llenos de rabia, rebosantes de dignidad.

“La tenaza del sitio se cerraba más y más, y más batallones de las Brigadas Internacionales, que ya eran dos, se volcaban en las brechas. A pesar de todo, el entusiasmo que nos había arrastrado, por encima de nuestros miedos y de nuestras dudas, no falló nunca. Éramos Madrid.”
Fragmento de La forja de un rebelde. Arturo Barea (2)

Seguimos los caminos, estamos de ruta, visita guiada por la batalla de la Casa de Campo, convocatoria abierta del Ateneo Republicano de los “Carabancheles”. Jaime no frena, encabeza el grupo, más de 120 personas que atienden a sus explicaciones y que siguen a nuestro guía por este paseo de memoria y dignidad. Llevamos más de tres horas de camino y llegamos a “Vértice Paquillo” uno de los puntos de máxima penetración de las columnas fascistas, lugar donde se encontraba la puerta de la República, donde se peleaba casi frente a frente, donde se miraba de cara a la muerte y a la esperanza. Es el final de hoy, el Ateneo Republicano ya está pensando en más rutas, en recuperar patrimonio, en dar luz a nuestra historia.

El 23 de noviembre de 1936, el militar golpista Francisco Franco ordenaba a las tropas fascistas poner fin al intento de asalto de la ciudad de Madrid, se iniciaba el bloqueo. El pueblo de Madrid ganó su batalla, las ganó todas hasta el final, solo fue derrotado por la traición. El fascismo no pasó, no pudo contra esta ciudad que se ganó a sangre y fuego ser la capital mundial del antifascismo. Sirva como pequeño dato que los militares y asesores del militar golpista cuando entró en Madrid lo primero que querían era quitar la capitalidad a la ciudad, como inicio del “castigo”. Tenían muy claro que salvo sus cuatro chivatos y traidores esta ciudad había resistido por que su vecin@s fueron un puño impenetrable… porque los milicianos, mamita mía que bien te guardan, que bien te guardan. Por la Casa de Campo…

Gracias a Jaime, al Ateneo Republicano de los Carabancheles, a Gregorio por las imágenes, y ansiosos de repetir en las nuevas rutas.

Explico algunas cosas, de Pablo Neruda (3)

Preguntaréis: ¿Y dónde están las lilas?
¿Y la metafísica cubierta de amapolas?
¿Y la lluvia que a menudo golpeaba
sus palabras llenándolas
de agujeros y pájaros?
Os voy a contar todo lo que me pasa.

Yo vivía en un barrio
de Madrid, con campanas,
con relojes, con árboles.
Desde allí se veía
el rostro seco de Castilla
como un océano de cuero.

Mi casa era llamada
la casa de las flores, porque por todas partes
estallaban geranios:
Era una bella casa
con perros y chiquillos.
Raúl; ¿te acuerdas?
¿Te acuerdas, Rafael?
Federico, ¿te acuerdas
debajo de la tierra,
te acuerdas de mi casa con balcones en donde
la luz de Junio ahogaba flores en tu boca?

¡Hermano, hermano!
Todo eran grandes voces, sal de mercaderías,
aglomeraciones de pan palpitante,
mercados de mi barrio de Argüelles con su estatua
como un tintero pálido entre las merluzas:
el aceite llegaba a las cucharas,
un profundo latido
de pies y manos llenaba las calles,
metros, litros, esencia
aguda de la vida,
pescados hacinados,
contextura de techos con sol frío en el cual
la flecha se fatiga,
delirante marfil fino de las patatas,
tomates repetidos basta el mar.

Y una mañana todo estaba ardiendo
y una mañana las hogueras
salían de la tierra
devorando seres,
desde entonces fuego,
pólvora desde entonces,
desde entonces sangre.

Bandidos con aviones y con moros,
bandidos con sortijas y duquesas,
bandidos con frailes negros bendiciendo.
Venían por el cielo a matar niños,
por las calles la sangre de los niños
corría simplemente, como sangre de niños.

¡Chacales que el chacal rechazaría,
piedras que cardo seco mordería escupiendo
víboras que las víboras odiarán!

¡Frente a vosotros he visto la sangre
de España levantarse
para ahogaros en una sola ola
de orgullo y de cuchillos!

Generales traidores:
mirad mi casa muerta,
mirad mi España rota:
pero de cada casa muerta sale metal ardiendo
en vez de flores.
Pero de cada hueco de España
sale España,
pero de cada niño muerto sale un fusil con ojos,
pero de cada crimen nacen balas
que os hallarán un día el sitio
del corazón.
Preguntaréis ¿por qué su poesía
no nos habla del sueño, de las hojas,
de los grandes volcanes de su país natal?

¡Venid a ver la sangre por las calles,
venid a ver
la sangre por las calles,
venid a ver la sangre
por las calles!

El Mono Azul, n.° 22, 1 de julio de 1937.

– Fotografías de Gregorio García
Notas:
1.- Corresponsal en España del New York Herald Tribune, durante la contienda con el golpe militar fascista.
2.- Un excelente trabajo de recopilaciones e información: España, 1936-1939
3.- Poemas a la Defensa de Madrid, capital de la Republica

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* Miembro de la Asamblea de Redacción de LQSomos
En Twitter: @IkaiAlo

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