Francisco Cabanillas*. LQSomos. Abril 2017

Me inquieta ese desdoblamiento en que la misma persona
se mira como un extranjero que habita su propio cuerpo.
Wilfredo Mattos Cintrón

Ante la imposibilidad de pasar estas navidades (2016) en Puerto Rico, le recomiendan que, como plan B, se lea una de las “Nuevas crónicas de un mundo enfermo” de Wilfredo Mattos Cintrón —otra manera de estar en la isla, le aseguran—.

Por tratarse de una novela que, de tantas formas, gira alrededor de los libros —bibliófila, demasiado bibliófila: “Busca en los libros con la poca luz que hay, la forma de dejar una clave porque no tiene cómo escribir”—, encara la sexta crónica de Mattos Cintrón, Letramuerto. Asesinato en La Tertulia (2010): “Muchos anaqueles: desnudos de sus libros tenían la imagen de un esqueleto. Reclinó la cabeza hacia atrás contra el librero que estaba inmediatamente a la izquierda de la entrada, el de literatura.”

Sobre libros, libretas y carpetas del FBI; novela negra: “Este caso de Isabelo Andújar [detective emblemático de Mattos Cintrón] gira alrededor de un hecho real: el espionaje y preparación de expedientes para la persecución política de miles de puertorriqueños por parte del gobierno del país y el de los Estados Unidos.”

Novela que, por esa podredumbre que la conforma, empieza en la poesía: “Ellos quieren el ansia, / el infinito ciego, la esbelta libertad / El cielo azul, purísimo, / no el destino raído, no el llanto de laureles putrefactos” (Efraín Huerta).

“Crónica de un mundo enfermo. VI”: “Hemos perdido el asidero central de nuestras vidas.” Mundo en el cual hay que bregar, “Retomar la vida y sus pequeñas alegrías y miserias,” desde una “solución hostoniana”: “hay que vivir la moral revolucionaria.”

Por un lado, desde la crítica a un ángulo de la dialéctica que Mao Zedong “nunca tocó,” a saber, “mientras más nos oponemos a nuestros enemigos, más los imitamos… más nos convertimos efectivamente en lo que ellos son,” Letramuerto esperaba la llegada de Donald Trump al poder usamericano: “Los bolcheviques terminaron siendo igual de autoritarios y sanguinarios que los zares; los yanquis van por el mundo defendiendo la democracia y terminan violentando todos los derechos civiles de los pueblos que dicen liberar…”

¡Boomerang!: 8 de noviembre de 2016.

Por otro lado, Letramuerto estimula el deseo de leer una novela que Mattos Cintrón no ha escrito todavía, correspondiente a la revelación del 9 de junio de 2016, cuando el Tribunal Supremo de Estados Unidos desnuda al Estado Libre Asociado de Puerto Rico de soberanía, remarcando la total subalternidad de la isla ante el Congreso federal: “día en que el ELA dejó de ser lo que hasta ahora se había interpretado, y a base de lo cual se organizó políticamente la sociedad. Empezó, en fin, el camino a algo nuevo” (Benjamín Torres Gotay).

Una mentira de 64 años se esclarece. La Cámara de Representantes aprueba la Junta de Planificación Fiscal, cuyos crímenes Isabelo Andújar sabrá descifrar con la elegancia del que nunca se precipita ante el asomo de la verdad.

Política; Letramuerto filosofa desde la literatura: “La verdad nos mira en ocasiones, vestida con los ropajes de la mentira.”

Metaficción, novela hedonista, “Busca en los libros con la poca luz que hay, la forma de dejar una clave porque no tiene cómo escribir; no encuentra los títulos o los nombres de autores con los cuales armar el nombre real del asesino”; pero jamás solipsista: “Dos libreros altos están parcialmente llenos de libros, libretas y papeles… viejos libros de texto, algunas novelas…”

Novela que se mira a sí misma mientras escribe, “La vida… es una novela negra”; Letramuerto perfora el diccionario con una bala lingüística: “En resumen, que aquí ha habido muchísima represión y carpeteo, que es verbo que la Real Academia debería aceptar como la acción de espiar y levantarle expedientes a la gente por acusaciones falsas… Es la contribución de la represión policíaca criolla al castellano.”

“Hay dos libros anaquelados al revés.”

Letramuerto se sabe una novela libresca, “Isabelo mira la amplia oficina; pegados a las paredes hay varios libreros ocupados por libros de física y matemáticas”; cuya bibliofilia, “Entró al pequeño cuartito de su casa convertido en biblioteca,” se debe en cuerpo y alma a su librería: “La Tertulia no es una tienda de libros. Es uno de nuestros centros culturales importantes. ¿A cuántas librerías en este país, la derecha le ha puesto una bomba?”

Librería personaje, “Desde que se estableció… [La Tertulia] ha desarrollado una vida propia, al punto de que se podría decir que es ella la que escoge a sus dueños”; ¿inscrita también en su dialéctica? ¿Alteridad u otredad?: “Yo estaba en el portal de otra librería.”

Bibliófila, demasiado bibliófila; Letramuerto les pone el punto a las íes:

—Mira que venir a morirse entre libros. Eso es lo que se llama estar letraherido.
—¡Letraherido! —exclamó Pablo—. Mi querido hispanista, este hombre lo que está es letramuerto.”

Es un término de origen catalán. Lletraferit. Al castellano ha pasado como letraherido. Se trata de alguien que ha quedado anímicamente impactado por la palabra escrita. Apasionados de lo escrito, forofos o fanáticos de la literatura, drogos de la tinta impresa y el olor nuevo o vetusto de los libros.”

La novela negra escupe tinta boricua (literatura criolla): “Hay dos libros que están metidos con el dorso hacia adentro y las páginas hacia fuera.” Taconea contra una cuneta meada de Río Piedras: “El primer libro es de Borges.” Cerca de la oficina de Isabelo Andújar (Mattos Cintrón, demasiado Mattos Cintrón), escribe en una pared como si fuera grafiti: “Nuestro problema es la falta de memoria histórica y la perversión de lo poquito que nos ha sobrevivido.”

“Ciencias Polacas” [políticas]: “Lo que importa ahora es saber qué libros son.”

Letramuerto poetiza en seco, “el dorso de un libro es el primer rostro con el que nos guiña un ojo.” Página tras página, “En sus libros el destino había sido escrito en letras doradas,” como si lloviera sobre mojado, escribe frente al espejo de la literatura de Manuel Vázquez Montalbán: “Bueno, tal vez así iba la letra; faltará ahora ponerle la música.”

Novela prieta, “Todos los ojos giran hacia el grupo del Chino, cerca del mostrador de la cafetería que está ubicada al lado de la sección de literatura puertorriqueña,” de Wilfredo Mattos Cintrón: ¿nuestro Ernesto Sábato (científico-escritor)?

¡Mestizaje!

Sujeto diaspórico; si no puede venir a la isla durante el verano de 2017, ¿qué leerá?

Más artículos del autor
* Francisco Cabanillas (1959, Puerto Rico) enseña lengua española, cultura y literatura hispanoamericana en Bowling Green State University, Ohio. Ha publicado cuatro libros de ensayo: Escrito sobre Severo (1995), Pedreira nunca hizo esto (2007), K-lores del trópico: ensayos transboricuas (2012) y Ensayos silenistas (2014). Miembro de LoQueSomos

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